Hace poco leí sobre la reunión de los Talking Heads, esta banda musical estadounidense famosa por el sencillo “Burning Down The House”, y el relanzamiento de su concierto grabado en 1984, “Stop Making Sense”. Me pareció sorprendente pensar que un recital que tuvo lugar hace casi 40 años iba a estar disponible en cines, algo que en ese tiempo hubiera sido todo un hito, pero hoy es solo una extensión en su distribución.
¿Qué quiero decir con esto? Decidí hacer una búsqueda del concierto en línea y no solo encontré extractos del recital, sino versiones raras y poco conocidas de canciones icónicas de la banda, al alcance de cualquier persona y en cualquier dispositivo. Las estadísticas alrededor del consumo musical en 2022 hacen eco con mi experiencia, de acuerdo con la consultora Midia, a nivel global 616.2 millones de personas pagaron un servicio de streaming, incrementando el número de 2021 por 93 millones. Hoy la música y los videos que la acompañan, viven más allá del mundo físico y abren una oportunidad única para los artistas.
A diferencia de cuando el vocalista de los Talking Heads, David Byrne, y compañía buscaron destacar dentro de la escena musical en 1975, donde muy pocas propuestas llegaban a oídos de una audiencia masiva, actualmente estamos viviendo una época de descentralización musical, lo que significa que ahora cualquier persona o artista tiene la capacidad de llegar a millones de melómanos en cuestión de horas, rompiendo la barrera entre fanáticos y creadores de contenido.
Pero, ¿todos podemos ser artistas musicales? La creación musical es una habilidad que, como muchas, se desarrolla con el tiempo y puede llegar a convertirse en una carrera, como la de cantantes y grupos que escuchamos diariamente; también hay prodigios de ella, que tienen una habilidad innata para imaginarla.
Sin embargo, a lo que me refiero con la descentralización musical y el alcance que ofrecen plataformas de online de video, es que hoy tenemos la posibilidad de escuchar voces que en otro momento hubiera sido imposible si es que no tenían una exposición mediática; veamos las cifras, de acuerdo con Statista, tres de las compañías discográficas más grandes del mundo cuentan en conjunto con aproximadamente más de 8 mil artistas firmados, mientras que los proyectos independientes en plataformas de música en streaming, según datos de Soundcharts, alcanzaron en 2020 casi 3 millones de propuestas diferentes, poco más de 95 por ciento de quienes cuentan con un contrato discográfico tradicional.
Este cambio de paradigma en una industria tan grande trae consigo retos y oportunidades. Las plataformas digitales que hoy son la vía por la que tanto nuevos como consagrados artistas comparten su música, deben de sumar a la industria para fomentar su crecimiento y mantenerla sana. Hablando desde una de estas plataformas, puedo compartir que la empresa ha pagado más de 6 mil millones de dólares a todas las partes involucradas (artistas, disqueras y distribuidoras) y ha generado más de 30 por ciento de los ingresos de compositores y titulares de derechos de autor por segundo año consecutivo. Mientras continuamos avanzando, seguimos innovando e incorporando formatos que le den exposición a los ritmos sonoros que se crean día con día.
Si bien estamos en medio de un cambio de ritmo en el uso de la tecnología, con la aparición de la IA, tenemos clara la ruta a seguir: innovar con los artistas/creadores en el centro y fomentar un ecosistema musical sano para todas las partes involucradas. En los siguientes meses seguiremos compartiendo nuestros esfuerzos en el tema.
Me intriga saber qué dirían los cinco miembros de los Talking Heads, en 1984, si les dijera que el futuro de la música sería universal a través de un invento llamado internet. Estoy seguro que a pesar de su gran visión y búsqueda de innovación se quedarían boquiabiertos, pero nunca lo sabemos. Lo que es un hecho es que hoy podemos disfrutar de ellos, como de las próximas grandes estrellas, en cualquier lugar, plataforma y momento, ¿estás listo para descubrir a la próxima gran banda?