Aprendizaje diario entre países obligado para detener la pandemia

  • Columna de Jorge Saavedra
  • Jorge Saavedra

Ciudad de México /

Quien diga que México no se encontraba completamente preparado para enfrentar esta pandemia no lo podré desmentir, solo agregaré que ningún país en el mundo se encontraba completamente preparado, y esto aplica también a China, a cualquier país de Europa, a Estados Unidos y hasta a la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).

Desde que dejé la dirección general del Centro Nacional para la Prevención y Control del SIDA (CENSIDA) y me incorporé hace 11 años a la organización AIDS Healthcare Foundation (AHF), la más grande del mundo en materia de atención médica del VIH, he estado involucrado en diferentes aspectos de salud global, he viajado a casi 100 países y me he dedicado a analizar o estar ser parte de las repuestas, no solo en VIH/SIDA sino también infecciones de transmisión sexual, tuberculosis, malaria, zika, chagas y ébola, incluyendo las respuestas de ayuda mundial y la intervención a veces exitosa y oportuna y a veces desfasada y descoordinada de la propia OMS.

“Todos los países deben de responder de acuerdo a su propia realidad y con sus propios recursos”, eso se dice mucho y suena bien, pero el nuevo coronavirus, SARS-CoV-2 causante de la enfermedad conocida como covid19, eso no lo sabe, se pega a cualquier ser humano, al que esté más cercano, independientemente de su raza, posición social o ciudadanía, el hecho de ser una pandemia lo convierte por definición en un problema global. México y ningún país está exento de requerir de la ayuda internacional. China está actualmente ayudando a Italia, el equipo de coronavirus del Presidente Trump que coordina la Dra. Deborah Birx, ha manifestado que tienen un equipo que a diario está analizando no solo la tendencia de la pandemia en otros países sino de las políticas, decisiones e impacto que esas mismas están teniendo. Por el momento se ven como exitosas las acciones un tanto tardías pero radicales y finalmente efectivas de China y las acciones de masificación de las pruebas tempranas, que también han resultado efectivas en Corea del Sur.

Hasta el momento nadie quisiera que su país llegara al escenario por el que están pasando Italia, Irán, España o Nueva York, por lo tanto el resto de los países también deben rápidamente aprender de los ejemplos no exitosos sobre todo cuando se retrasan las respuestas; lamentablemente de Irán se recibe poca información que sería extremadamente valiosa en cuanto lo que con recursos limitados han podido hacer y no les ha funcionado o incluso aquello que les haya funcionado en algunos contextos locales aunque fuese en términos relativos.

El mundo acaba de rebasar el medio millón de personas diagnosticadas con covid19, Estados Unidos se está convirtiendo en el país más afectado del mundo, rebasando a China; más de 175 naciones reportan al menos un caso, los países no están solos ante esta pandemia pero pareciera que todos actúan como si estuviesen solos, cierran sus fronteras y aeropuertos para responder solos, y los que no los cierran no tienen suficiente capacidad para hacer tamizaje efectivo a los miles de pasajeros que a diario llegan de países y regiones más afectadas, los reciben pero no tienen pruebas de detección suficientes para quien tenga síntomas leves y tampoco para detectar a asintomáticos que ya tienen el virus y que podrían transmitirlo; por otro lado no existe en el mercado global todos los insumos necesarios para hacer frente a la pandemia, los países más ricos ya están acaparando la mayoría de los insumos y equipos médicos de alta tecnología necesarios para evitar mueran los más graves, en especial los ventiladores para respiración asistida que se requieren para mantener viva a una persona en lo que se recupera, esto impacta en perjuicio de los países menos desarrollados.

Ante una pandemia se tienen 175 respuestas diferentes, una por país y a veces varias dentro de un mismo país, si no se comparte ni aprende rápidamente de las experiencias de otros, la expansión del nuevo coronavirus se extenderá en tiempo y volumen. Pensar que la OMS es la única que sabe sobre lo que pasa en cada país podría parecer lógico ya que tiene representantes en todos los países del mundo; sin embargo, también tiene muchas debilidades y limitaciones; por ejemplo, la OMS tiene pocos recursos, la mayoría de su presupuesto depende de aportaciones voluntarias y pre-etiquetadas a las prioridades de los donantes y no a las prioridades de la salud pública global, y por otro lado su mandato diplomático hace que al igual que felicita a Estados Unidos, felicita a China, felicita a Corea, felicita a Tailandia, felicita a Venezuela, felicita a Chile o felicita a México, no dudaría que también ya esté felicitando a Italia y a España, es decir su función diplomática los obliga a “echarle porras” al país donde se encuentren sus representantes y difícilmente puede expresar una opinión crítica de manera pública particularizando a país alguno, con lo cual limita las posibilidades de aprendizaje global, eso a diferencia de universidades y académicos que nos dedicamos a analizar críticamente la evidencia de la salud pública global y sus respuestas.

Los países latinoamericanos insisten mucho en estar monitoreando las epidemias y lo que están haciendo Italia, España, Estados Unidos, China, Corea y Japón, para poder copiarlos o no; eso es bueno pero normalmente no toman en cuenta las grandes limitaciones de su propia infraestructura hospitalaria y disparidad social comparada con la de los países ricos; otro ejemplo, algunos resaltan como exitosos los resultados de Japón sin darse cuenta que tanto dentro de Japón como en Estados Unidos se está cuestionando mucho la reticencia de las autoridades sanitarias niponas a incrementar las pruebas de detección como lo ha hecho Corea del Sur, posiblemente Japón a partir de que anunció que pospondrá las olimpiadas, ahora si incremente las detecciones significativamente.

Países como México Brasil Chile, Argentina y Ecuador, pareciera les interesa muy poco lo que pasa en países como Vietnam y Tailandia a pesar de que ambos importaron casos directamente de China mucho antes que Latinoamérica, el primero tiene mucho menos casos que México y el segundo menos muertos que nuestro país. ¿Qué no ameritarían ser estudiados y aprender rápidamente de ellos?

Algunos piensan que el cambio en las temperaturas debido al inicio de la primavera y cercanía del verano podría beneficiar a países como México, como ha ocurrido con otras epidemias y pandemias, podría ser pero el crecimiento de casos en Brasil y Chile parecieran no apoyar dicha hipótesis.

El conocimiento científico y las lecciones para enfrentar al nuevo coronavirus se están generando a diario, el impacto económico ya es global y parece que es este último, y no necesariamente la salud, lo que ha obligado a los líderes del G20 ha convencerse que necesitaban urgentemente tener una reunión virtual que nunca antes había ocurrido. El Presidente López Obrador de México hizo algunos planteamientos muy justos y necesarios, ¿pero tendrán algún impacto? No, si no se insiste, no se les da seguimiento y si el propio presidente sigue pensando que lo que pasa fuera de México no importa tanto y que para él la mejor política exterior es la política interior.

Michael Weinstein, Presidente de AHF, ha dicho: “Si las reglas internacionales de tráfico aéreo se cumplieran de la misma forma que se cumplen las reglas internacionales de salud pública, estaríamos enterándonos de choques de aviones en el aire cada 5 minutos” creo que no exagera, aún no existe prioridad internacional para definir y cumplir reglas básicas de la sanidad pública internacional que todos los países deberían estar obligados a seguir. El coronavirus obligará a todos a repensar la prioridad que debe tener la salud pública global


*Director Ejecutivo del Instituto AHF de Salud Pública Global en la Universidad de Miami

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS