La violencia en México

  • Nueva República
  • Jorge Torres Castillo

Laguna /

Nuestra violencia, Una conversación, es un debate imperdible que se publica en la revista Nexos de este mes de febrero. 

Héctor Aguilar Camín abre preguntando: "¿En dónde estamos con la violencia y con el crimen organizado? 

¿Cuál es el problema de seguridad, de violencia, del crimen organizado que tiene México?". 

Hoy la violencia y el crimen organizado tienen un componente muy amplio que no es solo del narco, sino de control territorial a través de la extorsión y el "derecho de piso".

Eso le da al crimen organizado una dimensión territorial, social, política y de seguridad muy distinta a la que conocemos como la crisis de seguridad producida puramente por el narcotráfico.

Héctor de Mauleón, luego de reconocer que este año cumplimos veinte de que el país se metió en esta espiral de violencia, explica cómo el crimen organizado fue determinando la vida de México a través del financiamiento de campañas políticas, primero a nivel estatal y, a partir de 2021, con un cambio brutal: 

nunca se había visto de manera tan impúdica la intervención del crimen organizado en unas elecciones.

A mí me parece que la historia que hemos tenido desde 2008 hasta ahora es la historia de un Estado que nunca tuvo capacidad para anticiparse a los problemas relacionados con el crimen organizado que estaban por surgir. 

Nunca tuvo una visión, un diagnóstico mínimamente certero de lo que estaba pasando de modo subterráneo en vastas regiones del país.

Lisa Sánchez sostiene que hay decisiones políticas —actuales y previas— que generaron importantes cambios en el ecosistema criminal. 

Una de ellas es la salida de los militares a la calle; otra es la persecución selectiva de ciertos grupos; y otras más incluyen la determinación de apoyar la creación de autodefensas o incluso las órdenes de no recurrir a la violencia. 

La realidad es que ni el mando único ni la Guardia Nacional solucionaron el problema de fondo.

Cuando De Mauleón le pregunta a Lisa si habla de la construcción de un "Estado paralelo", ella responde que, en muchos aspectos, sí. Porque si no reconocemos que parte del problema es que el Estado necesita investigarse y reestructurarse a sí mismo, difícilmente saldremos de la discusión en la que estamos.

Posdata: La violencia y el narcotráfico persisten como problemas estructurales que desafían a la seguridad pública y al Estado de derecho. 

La situación en la Comarca Lagunera ha sido históricamente compleja. Trasciende que gobernadores y no pocos alcaldes prefieren llevarla en paz con los criminales, asociarse con ellos en algunos negocios o colaborar en temas electorales y del sector público. 

Deprimente la descomposición extrema de la política de este tiempo.


torrescastilloj@yahoo.com.mx

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