Los jóvenes de ahora se casan por las tres leyes: el Civil, la Iglesia y el Infonavit.
El Civil es por exigencia legal, el de la Iglesia por devoción y del Infonavit por necesidad, que suma los ingresos de ambos cónyuges para calcular el crédito.
Es la respuesta a la carestía de las casas y la insuficiencia de un solo ingreso.
Dan por un hecho que la esposa va a seguir trabajando y cotizando.
Ya no trabaja la mujer sólo por realizarse o porque se aburre en casa.
Sostener una familia requiere de dos empleos y dos ingresos.
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