Hablar de ciencia en México suele hacerse desde la narrativa de la carencia: presupuestos limitados, precariedad laboral o la constante fuga de cerebros. Sin embargo, las cifras más recientes obligan a matizar ese diagnóstico. A pesar de un entorno adverso, la comunidad científica nacional no solo se mantiene activa, sino que continúa creciendo y diversificándose.
Para enero de 2026, el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores concentra aproximadamente 48,094 científicas y científicos vigentes, lo que equivale a un investigador por cada 2,500 habitantes. Esta cifra representa un incremento cercano al 20% respecto a años recientes y se consolidó con la entrada en vigor de los resultados de la convocatoria 2025, que recibió más de 17 mil solicitudes de ingreso y permanencia, reflejo de la elevada presión y competitividad del sistema.
La brecha de género persiste: las mujeres representan el 36.6% del padrón total. En cuanto a la estructura, el 50% se ubica en el Nivel I, el 27% Candidatos y el 6% a investigadores en estancias posdoctorales. En contraste, los niveles II y III, asociados con trayectorias consolidadas y liderazgo científico, son el 21% del total (16% y 5%, respectivamente), mientras que el 2% son Investigadores Eméritos, lo que evidencia una pirámide científica aún en proceso de maduración.
A esto se suma una concentración territorial. Cerca del 24% de los investigadores se localiza en la CDMX, impulsados principalmente por la UNAM (14%) y el IPN (4%). Estados como Jalisco (6%, con 5% concentrado en la Universidad de Guadalajara), Nuevo León y Puebla (4% cada uno) se han consolidado como polos regionales, mientras que otras regiones avanzan con mayor lentitud, apoyadas por el Tecnológico Nacional de México (5%) y el programa Investigadores por México (2%) distribuidos en todo el país.
Por áreas del conocimiento, las Ciencias Sociales es el 19% del padrón, seguidas por Biología y Química (16%). Las Físico-Matemáticas y Ciencias de la Tierra agrupan el 12%, las Ciencias Agropecuarias y Forestales y las Ingenierías y el Desarrollo Tecnológico representan 11% cada una. En conjunto, estas áreas reúnen cerca del 70% del total.
México tiene hoy más científicos que nunca. El desafío ya no es solo formar talento, sino crear las condiciones para que ese conocimiento se traduzca en desarrollo, innovación y bienestar social.