El IMSS y Dante Alighieri

Jalisco /

Dante Alighieri es uno de los grandes autores de la literatura universal. Italiano que vivió en la edad media e inició la escritura en lengua italiana –alejándose del latín en este arte-. Fue político (sus filiaciones y militancia lo desterraron de Florencia, la ciudad en la que nació), farmacéutico [boticario] y …también escritor.

Escribió diversas obras, entre ellas la “Comedia” a la que después Giovanni Boccacio –otro autor italiano- le agregó el calificativo de “Divina”. Como tenía un final feliz se caracterizó como “comedia” y no tragedia (obras cuyos finales eran tristes y dramáticos) por lo que sus poemas han pasado a la historia de la humanidad como “Divina Comedia”.

La obra está dividida en cantos con tres partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso. En este último, el Paraíso representa el saber y la ciencia divina. El Infierno representa al ser humano frente a sus pecados y sus funestas consecuencias. Y el Purgatorio, la lenta purificación de las culpas hasta su liberación. En esta obra Dante narra con extraordinario realismo un maravilloso viaje durante el que se encuentra con las almas de grandes personajes de la historia, pero también de otros malos y sanguinarios. Quiere representar un canto a la humanidad, donde la fe en el Dios medieval le permite ir al encuentro de la felicidad.

Con este poema Alighieri da el paso fundamental para que la cultura medieval arribe al renacimiento.

Y a todo esto, ¿qué tienen que ver la Divina Comedia y su autor con el IMSS? Simplemente me vino a la mente la similitud cuando la presidente mexicana Claudia Sheinbaum declaró hace dos semanas que el IMSS y el ISSSTE abrirían sus puertas para atender a cualquier persona en servicios de salud, buscando el acceso universal a este derecho en México.

El IMSS tiene inscritos (en febrero de 2026) a 22.69 millones de trabajadores (as) que cotizan para sufragar junto con sus patrones y el gobierno federal entre otros gastos la infraestructura y los servicios médicos. Es su derecho recibir la mejor atención en cuanto a calidad y cantidad para lograr que ellos (as) y sus familias reciban a cabalidad los beneficios de la seguridad social establecidos en la Constitución.

En realidad, los derechohabientes se enfrentan a una montaña rusa de subidas y bajadas que algunas veces significan una atención eficiente y de calidad (el Paraíso según Dante) y otras a expiar culpas (el Purgatorio, -con un aguante y paciencia dignas de relatos bíblicos como el de Job) hasta sufrir terriblemente en la Tierra lo que el Infierno promete a los pecadores, según la teología católica reseñada en la obra.

El instituto Mexicano del Seguro Social es una institución surgida del proceso de institucionalización de la revolución de 1910 en nuestro país, que viene en caída libre desde hace muchos años con los excesos de haber tenido equipos de futbol -de primera y otras divisiones profesionales- hasta centros vacacionales, aviones ejecutivos y demás frivolidades en las épocas priistas, para luego ser maltratado hasta la inanición en la época neoliberal del PRI y PAN, donde se pensó en extremos de llegar a la privatización de dichos servicios (con negocio $ para unos cuantos).

El resultado: un auténtico viaje entre regular y mala atención, pudiendo ser buena en algunas honrosas excepciones en el ámbito médico y de salud. Pero donde se llevan las palmas es en la atención administrativa: no hay asegurado que piense que está siendo bien tratado, según me comentan muchos “sufrientes” conocidos. Al contrario, el maltrato es la constante. El paraíso como excepción y el purgatorio e infierno como regla. Dante Alighieri renovado, -“renewed, como se dice ahora-”.

Y que quede claro, no manifiesto una postura contraria a la atención universal en salud como es el objetivo del gobierno federal. ¡Bienvenida! El punto es que los mayores aportantes financieros de la institución: patrones y trabajadores –sobre todo estos últimos, que son su objetivo último y final- no sean tomados en cuenta para abrir el abanico de atención médica que vendrá a saturar clínicas y hospitales, más de lo que ya están. Recordemos que a lo largo de decenios la población objetivo con derecho ha aumentado: campesinos, trabajadores independientes, estudiantes, servidoras del hogar, etc.

Y lo demás: claro que no ha aumentado en la misma proporción. Los insumos, medicinas, la infraestructura, y las enfermeras, médicos, y personal del área (que son el activo más importante del IMSS) sufriendo por el desbordado número de atención a pacientes y enfermos graves, sin una adecuada y legal atención. El resultado frente a la saturación: el infierno de Dante. Cirugías programadas a meses o años. Tiempos de espera en consulta externa primaria y de especialidad absurdos y ridículos. Deficiente atención administrativa, sin empatía (incluso prepotente) y si lo duda sería bueno preguntar a sus amigos, familiares y conocidos.

Al final, si no se construye más infraestructura: consultorios, clínicas, hospitales. Si no se contrata más personal médico, administrativo y demás, el esfuerzo del régimen habrá sido infructuoso. Las consecuencias de estas decisiones donde no se ha consultado a los trabajadores (que no a los sindicatos ni patrones, que ya sabemos de dónde cojean), ¿llevarán al colapso total de la seguridad social en México, con alguien que pudiera escribir, entonces, la “Divina Tragedia”?


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