El IMSS y Dinamarca

Jalisco /

Resulta que hace algunas semanas comenté distintos aspectos relacionados con la atención que el Instituto Mexicano del Seguro Social ofrece (y deja mucho que desear) a sus derechohabientes, y que puede empeorar al ser ya población abierta la que será recibida a partir del 01 de enero de 2027 para tratarse en sus afecciones de salud.

Esto por supuesto que complicaría aún más los servicios médicos que brinda esta institución y los propios de la seguridad social para sus afiliados que pagan cuotas junto con los otros obligados –patrones y gobierno- teniendo derecho a un trato digno por disposición constitucional.

Lo que significa que la meta del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de ser como Dinamarca, está muy, pero muy lejos de lograrse; aún inclusive en el autonombrado segundo piso de la Cuarta Transformación de Morena, que en este sexenio sigue su marcha rumbo al 2030.

Los medios de comunicación y las redes sociales siguen dando cuenta de las fallas, e igualmente transcribo comentarios de algunos lectores donde comparten información sobre las carencias que NO debiera tener este importante pilar de apoyo a la población trabajadora de México.

Así, el pasado miércoles 27 de mayo se publicó en un diario local (Mural) que los derechohabientes pernoctaban (dormían literalmente) en la clínica 93 del IMSS ubicada en Tonalá, Jalisco porque necesitando atención médica no se les daban citas, con “el testimonio de pacientes, quienes afirmaron que el personal médico reparte únicamente cuatro fichas [diarias] para citas, [y] el IMSS aseguró que no es necesario llegar con horas de anticipación ni dormir fuera de las instalaciones.”

Igualmente se denuncia en otra nota que los derechohabientes “viven un viacrucis para sacar cita en esta clínica” [lo cual hace suponer que no debe ser muy diferente a otras, aunque a veces las generalizaciones no son buenas, je je], y al respecto el propio instituto señaló que “ante cualquier necesidad relacionada con citas, atención médica o trámites, las y los derechohabientes pueden acercarse a los módulos de Trato Digno [¡vaya! es un decir, digo yo, después de horas de fila en esos abarrotados módulos] o a la Dirección de la unidad [donde casi nunca se les atiende], donde se brinda acompañamiento y apoyo para la gestión correspondiente”; agregando sus voceros “que no es necesario llegar con horas de anticipación, ni dormir fuera de las instalaciones [¿será?]…evitando permanecer en las inmediaciones de la clínica durante la madrugada para no exponerse a situaciones de inseguridad”. ¡Habrase visto!

Pero igualmente algunos distinguidos lectores me informan lo siguiente:

-El señor A. dice “que son situaciones que el gobierno federal, sobre todo este gobierno que dice estar con los pobres debería de analizar y hacer un cambio total al sistema de salud… ¿Hasta cuándo cree que me dieron cita para practicarme los estudios de laboratorio y después pasar con el doctor especialista? Hasta el 12 de enero de 2027. Es una burla de estos (…) Digo los médicos no tienen la culpa, la tienen las cúpulas políticas que no hacen nada por mejorar los servicios médicos y hospitalarios”.

-El señor R. me escribe: “Estimado Sr. Castellanos. En relación a su artículo sobre el Imss y lo que opinan sus derechohabientes, le comento que hay problemas más graves. Le cuento mi experiencia. Ojalá pudiera extender su artículo o redactar un complemento, ya que me siento preocupado e indignado y considero importante levantar la voz y que más gente se entere. Algunos problemas que he encontrado:

“Es casi imposible acceder a consultas con especialistas. Por cuestiones de mi estatus de derechohabiente en enero del año pasado reinicié el acceso a los servicios médicos y empecé consultas de medicina familiar con miras a la atención de especialistas diversos. Requiero la valoración de un gastro ... Después de varias consultas de medicina familiar conseguí el pase al gastro. Los médicos de especialidad como el gastro no están en las clínicas familiares sino en los hospitales regionales. El trámite consiste en que la asistente de medicina familiar entra al sistema y busca la cita. Estuve yendo cada semana durante 4 meses con la asistente y la respuesta fue que no hay citas en ninguna clínica regional en CdMx. Cuando colmaron mi paciencia pedí hablar con la directora de la clínica familiar y estuve esperando 5 horas y no pude verla. Había muchas personas esperándola por diversos reclamos y problemas. Durante las 5 horas de espera todos los que estábamos nos compartíamos el ánimo para la reclamación y decidimos quedarnos hasta que fuéramos escuchados. Después de las 5 horas por fin decidí retirarme amenazando regresar al siguiente día. Mi sorpresa fue que una hora después de retirarme recibí un mensaje en mi celular diciendo que ya estaba mi cita y dándome los datos. Ya asistí a mi cita y me encuentro en proceso de atención, pero es preocupante que solo gracias a fuertes reclamos se consigue una cita de especialidad.” …

“Adicional a la falta de especialistas, faltan equipos. Por ejemplo, algunos estudios que deberían realizarse en los hospitales regionales, se tienen que canalizar a centro médico porque en el hospital regional el equipo está descompuesto.” …

“Otro caso: le pidieron a un médico familiar que diera un pase con el oftalmólogo y le preguntó qué porque requería un pase con el oftalmo, que si tenía algún problema. Pues es que la persona solo tiene 70 años y es indicado una revisión al año por cataratas y glaucoma. Ante la falta de especialistas los médicos de medicina familiar tratan de no canalizar las citas a especialistas. Tengo información de muchos casos. Solo he contado los más sobresalientes. Quedo a sus órdenes. Ojalá pueda transmitir al público de Milenio estas experiencias.”

Esta colaboración ya se extendió. Pero vale la pena saber que ya casi somos como Dinamarca en una de las instituciones de “atención” de salud mexicanas. ¡Bueno, es un decir! Y si, ahora sí: ¡A su Salud! (literalmente).


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