El IMSS y lo que opinan sus derechohabientes

Jalisco /

Escribir una columna dominical implica retos y oportunidades, esto hablando desde la perspectiva de la oportunidad del comentario y de la actualidad de la información.

Como lo dije la semana pasada se puede escribir sobre la información más actual, como por ejemplo la recién difundida licencia temporal de Rubén Rocha Moya al cargo de gobernador de Sinaloa, al que llegó impulsado por Morena dado que ahora es solicitado en vía de extradición por las autoridades del Departamento de Justicia de Estados Unidos [junto con otros ocho funcionarios de diversos niveles] por acusaciones de ilícitos relacionados con modalidades de ayudar a un cartel del narcotráfico a introducir droga a dicho país del norte.

Noticia que ha alterado la ecuación informativa de esta semana después de que haya sido la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, la que estaba dando la nota por dos agentes de la CIA fallecidos en operaciones conjuntas con personal de investigaciones de la Fiscalía estatal.

O se puede tratar la información del día a día –local, nacional e internacional- que sin duda tienen temas mediáticos y atractivos, pero pasajeros. O se puede pensar en escribir una columna de fondo mediante la que nos podemos abocar [definido esto último como dedicarse de lleno] a desentrañar lo infinito del Universo o la inmortalidad de ciertas especies vivas como el cangrejo.

Pero siendo sinceros consideré más útil para mis congéneres escribir sobre lo que algunas lectoras y lectores amablemente me compartieron sobre sus experiencias con el Instituto Mexicano del Seguro Social, en el día a día de sus trámites y relación con esta importante institución mexicana. También amistades y conocidos que ya antes me habían compartido puntos que vale la pena incluir sobre la atención que brinda esta institución, que debería de ser un ejemplo de nobleza y beneficio para las familias mexicanas.

Esto en referencia a la “atención y servicio” (?) del IMSS en todos los rubros legales y administrativos que le corresponde atender. Y se supone que todo esto debería ser conocido y solucionado por las altas autoridades del organismo y del gobierno federal, pero pareciera que el excesivo número de derechohabientes, la falta de presupuesto y la muy poca inversión en infraestructura, les nublan la posibilidad de poder hacer algo por los “próximos”; congéneres sintientes y sufrientes –se dice prójimos- que parecen desconocer las habilidades que tienen para resolver problemas, quienes dirigen en todos los niveles y servicios la institución –se le llama burocracia-. Y vaya una pequeña lista:

-Por razones que desconozco, el IMSS tiene contratado el servicio de seguridad de sus instalaciones con un servicio de protección federal que maltrata y ofende a los usuarios y personal del mismo. Han acontecido auténticas batallas campales entre policías y familiares porque consideran injusto el trato, al extremo de no poder introducir alimentos para consumo de quien acompaña al paciente, cuando no existen dentro instalaciones para poder comprarlos y mucho menos consumirlos.

-Una terrible falta de empatía en la atención recorre las oficinas y las instalaciones de esta otrora gran institución. Exigen que acompañe una persona al paciente para no darle ni silla en que sentarse en su estancia en el hospital.

-No hay ni aparatos, ni insumos, ni quirófanos ni medicinas para atender a todos los que lo necesitan. Pero el tema aquí es que, si varias veces los sindicatos y patrones pusieron el dedo en la llaga denunciando esto, ahora permanecen callados y sumisos. Los derechohabientes ni que decir. Si hablan –o gritan- peor los tratan.

-Cuando en edificios médicos de varios pisos los elevadores no funcionan o son lentos -o están permanentemente en reparación-, los pacientes y sus familiares sufren. O por la espera incrementada, o por tener que subir o bajar a pie. Imagínese una persona enferma.

-El servicio en las áreas administrativas es sensiblemente lento y deficiente. La atención e información (desinformación) que se proporciona puede ser ya un detonante para pasar al servicio médico de inmediato, dada la pésima organización de las fases administrativas con que cuentan, y que llevaría a intuir que la responsabilidad no es de los empleados; sino de un sistema de trámites de seguridad social que envejeció consistentemente sin adaptarse a nuevos tiempos (es obvio que no ha habido el liderazgo para hacer que esto cambie). Un trámite que debería ser fácil y sencillo lo hacen engorroso hasta perder todo un día para concluirlo.

-A quien quiere tramitar su jubilación o pensión le piden que llegue a su clínica “de adscripción” a hacer fila afuera desde las tres de la mañana para que pueda concluirlo ese día. ¡Vaya premio que le dan a una persona por toda una vida de trabajo!

-Trámites que se pueden hacer por internet -y que están en internet- NO funcionan, entre ellos pagos bancarios por transferencia (“no lo haga porque a veces no es posible identificarlo”, les dicen); por lo que tienen que hacerse en persona con requisitos absurdos y ridículos. Haciendo perder un valioso tiempo a cada quién.

En fin, la lista es más larga. Pero prometo, ahora sí, que esta sea la última referencia a algunos desatinos que me han dicho de este instituto. Aunque las circunstancias dirán si es importante retomarlas. Si usted tiene que atender su salud, o tratar asuntos administrativos y financieros con el IMSS, mis respetos. ¡Es un héroe!


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