El mundial de futbol 2026 y las ganancias máximas

Jalisco /

Esta columna pudiera titularse también ¡arriba las manos!, o ¡la cartera o la vida! pues resulta que los boletos para acceder a algún partido para la Copa mundial de futbol FIFA 2026 en nuestro país son un auténtico robo en despoblado. Pero no se preocupe también lo son ir a Canadá o a Estados Unidos.

En nuestro país cada boleto de los más “económicos” anda alrededor de cuarenta mil pesos para que se dé el gusto de asistir a un partido sin mayor destello deportivo (de la primera ronda eliminatoria). De ahí hasta el cielo, o “hasta el infinito y más allá” diría Buzz Lightyear personaje de la icónica película Toy Story.

Pero si usted tiene visa para ir a Estados Unidos (o a Canadá) puede conseguir boletos para ciudades como Houston o Atlanta (solo son ejemplos) por dieciséis mil pesos. Mucho más baratos. Pero agregue el avión, el hotel, los alimentos y diversos gastos más. El costo se convierte en un lujo especial.

Y es que la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) se ha convertido en uno de las empresas trasnacionales más lucrativas del deporte, independientemente de las federaciones de cada uno de los países miembros. Y ya lo dijo Florentino Pérez, el presidente del equipo español Real Madrid, un equipo de futbol de la primera división (o liga premier) debe ser ante todo un negocio y funcionar como una empresa. ¡Faltaba más!

Y la FIFA, ni tarda ni perezosa, pues se ha convertido en una de las empresas mundiales más lucrativas. Independientemente de ser el ente que rige su práctica en el mundo, dado que sus normas reglamentarias son de aplicación obligatoria en todos los países afiliados, bajo la pena de desafiliar a quien no las acate o acuda a las normas jurídicas internas para resolver controversias, y se ha transformado “urbi et orbe” en una sociedad empresarial que regula y lucra con este deporte en todo el planeta.

Pero si a esto se le agrega que todos los gastos en requisitos y preparación para la justa deportiva corren por cuenta de los anfitriones, pues entonces las ganancias son casi en bruto, pues los costos en los que incurre la federación internacional (pagos a los equipos ganadores de las eliminatorias y otros extras) no son relevantes. El equipamiento urbano en las ciudades sede, la infraestructura en los estadios y sus alrededores, los costos de viajar a la competencia, etc. todos corren por cuenta de terceros y no de la FIFA.

Pero el tema da para más: en México las ganancias de este ente internacional se acordaron sin impuestos. Estados Unidos y Canadá no aceptaron exentar de contribuciones las ganancias de FIFA en el certamen, y por lo que se sabe estarán gravadas. Nuestro país bailó con la más fea, y desde que se decidió la sede tripartita también igualmente pactó exentar al organismo del pago de impuestos por las ganancias obtenidas [ya lo quisiera Ricardo Salinas Pliego que ha de estar morado de la envidia, ahora que todo en la CDMX se pintó de este color y se ve por todos lados].

De ahí sáquele cuentas a lo que las demás empresas y entes obtendrán de beneficios económicos ($) incluida Televisa –que tiene bastantes intereses en la Federación Mexicana de Futbol y las diversas ligas de este deporte-.

Pero vamos por partes. Aún recuerdo en 1970 mi asistencia como niño a un partido de la copa mundial en Guadalajara (estadio Jalisco) para ver a Pelé jugar con Brasil [si a Pelé con Brasil, y no al revés]. De la mano de mi padre, y con boletos accesibles, lo que permitió a un profesionista llevar a su primogénito a ver el encuentro disputado el 7 de junio de 1970 durante la fase de grupos (Grupo 3) que terminó con la victoria de Brasil por 1-0 con gol de Jairzinho.

En este 2026, y después de todo el entramado con el que empezó la FIFA a “subastar” los boletos para los partidos; dado que en febrero no se podían adquirir las codiciadas entradas, sino simplemente “derechos especiales de compra” [DEC] que permitían acceder en una segunda fase, ahora sí a comprar los boletos, siempre y cuando, se pujara fuerte en lo monetario para obtenerlos.

Entonces ¿con cuánto y cómo se endeudaría un profesionista en la actualidad, -ya no digamos un trabajador del campo o la ciudad en cualquier oficio- para poder asistir presencialmente a este evento en su primera ronda, e imagine a partidos desde octavos de final hacia delante en las eliminatorias? Es claro que la mayoría de los asistentes serán extranjeros y mexicanos de alto poder económico. Cualesquier otros serán [seremos] candidatos a las pantallas gigantes del Fan Fest, si bien nos va, o en los distintos lugares que ofrezcan el espectáculo de diversas formas –con consumos, sin consumos, cobrados en cines, gratuitos, etc.-

¡Bienvenidos a la nueva era del futbol mundial de alto nivel!, donde las ganancias económicas son la prioridad, antes que una posibilidad de acceso más amplia a diversos tipos de público [y me refiero aquí a los mexicanos]. En una siguiente entrega escribiré sobre la segmentación dentro de los estadios para deleite de los millonarios (accesos y estancias VIP) que la FIFA –nuevamente- se ha encargado de exprimir al máximo. Y a los gastos (con mucho despilfarro) que nuestros diversos gobiernos hicieron para acoger la justa.


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