MC Jalisco y su gobierno en la telaraña

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En las acciones de gobierno muchas veces lo que se hizo mal, puede quedar grabado en la memoria de los gobernados por mucho tiempo. Normalmente vivimos en el presente y olvidamos cosas de otros gobiernos o de otros sexenios. Cosas que no tuvieron grandes efectos o repercusiones. Así es la memoria colectiva. Pero entre más graves son los hechos menos posibilidad de que sean olvidados o perdonados.

Los hechos violentos del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco en contra de estudiantes indefensos, e igualmente del 10 de junio de 1971, han perdurado en la conciencia colectiva durante más de medio siglo. Los actos de Ayotzinapa el 26-27 de septiembre de 2014 son otro doloroso recuerdo que perdura. En Guadalajara las explosiones del 22 de abril de 1992 siguen siendo una lacerante herida en la memoria social.

Lo interesante de esto es que, a veces, lo que se hizo bien se deja de recordar. Pero las heridas graves dejan marcas para los gobiernos y los gobernantes.

Está claro que, a Movimiento Ciudadano en Jalisco, lenta pero consistentemente, le empiezan a pesar las cargas de las decisiones que ha tomado a lo largo de sus once años en el ejercicio del poder desde que Enrique Alfaro ejerció la presidencia municipal de Guadalajara en 2015 y de ahí al gobierno estatal. Y varios temas les empiezan a brotar como fuentes de “agua” que no se pueden tapar, ahora sí, literalmente con corchos. Si la inseguridad y las desapariciones forzadas (cometidas por miembros de los cuerpos de seguridad del gobierno) y las cometidas por particulares han sido durante muchos años su talón de Aquiles; ahora, decisiones tomadas o no tomadas (inacciones negligentes) en ese y otros rubros les han alcanzado de tal manera que se van enredando en una telaraña de la cuál es materialmente imposible salir en el corto plazo. Y recordemos que el proceso electoral 2027 empieza en octubre de este año.

Una de ellas es el servicio público de agua potable que surte el organismo operador para la zona metropolitana de Guadalajara (SIAPA) conformado por seis municipios. Que dos o tres colonias reciban literalmente agua puerca en sus casas para satisfacer sus necesidades humanas, no es lo mismo a que los habitantes de todas las colonias del área metropolitana las reciban. Y aquí el problema se hace exponencial, y los recuerdos para los gobernantes y funcionarios emecistas están muy presentes entre la ciudadanía.

Escuchaba en la semana una entrevista radiofónica que otorgó el secretario de Salud del estado Héctor Raúl Pérez Gómez (por cierto, padre de la diputada local plurinominal emecista Monserrat Perez Cisneros –todo queda en familia, faltaba más–) que realmente da tristeza oír. Se parece más que a un científico y destacado epidemiólogo, a un experimentado miembro del partido en el poder defendiendo (al menos tratando) las garrafales pifias que hoy los envuelven en telarañas enormes.

Que “solo son doscientas colonias”. Después alguien más dijo que solo seiscientas. Y le van subiendo. Falso. Son todas las del área metropolitana. Y si no cada quien compruebe el color y olor del agua que recibe en su casa (con un surtido muy esporádico, por cierto). Que “en ningún lugar de México el agua del grifo es bebible”. Terrible si es nuestra realidad. Debemos exigir todos los mexicanos que se nos surta agua de calidad. Barata no la pagamos. Y me pregunto lo que ya todos debemos preguntarnos después del Mundial [con el famoso ¿y si sí?] ¿y por qué no? No debemos conformarnos con agua puerca en la que hasta desechos de excremento y bacterias se detectan.

Que “ya no podemos lavar alimentos ni los dientes con esa agua”. Vaya ¿y la ropa sí? Inténtelo para que vea que si estaba sucia al meterla a la lavadora sus prendas quedarán “puercas” al usar esa agua para el lavado. Y los dientes es la primera ocasión en que nos dan la recomendación de limpiárnoslos con agua embotellada de garrafón. Y como la del grifo no recomiendan ingerirla, entonces también la recomendación es: solo tomar agua del garrafón. Vaya negocio redondo para las purificadoras de agua cortesía del SIAPA y del Gobierno del estado.

Y lo más grave de todo. La culpa es de usted y mía. De todos nosotros. Porque dijo el secretario que “se deben limpiar los aljibes y tinacos en cada toma domiciliaria cada seis meses” para que su agua esté limpia de las impurezas que recibe de la red. Esto de plano da risa. ¿El agua está puerca por qué no lavamos cada seis meses nuestros aljibes y tinacos? Sí “chucha”, dicen por ahí. Para el agua puerca recibida, la solución entonces debe ser limpiar a diario los aljibes y los tinacos. Así la tendrá pura y cristalina. Mándele la factura al secretario, o al SIAPA y al gobierno emecista de Jalisco.

Y la terca realidad es que, si se piensa en que los asuntos públicos deben ser negocios antes que atender las necesidades más urgentes y sensibles de la población, siempre le estallará en la mano “el cuete” a alguien que no vive para servir, sino simplemente vive para servirse (y así ha sido desde hace rato). Y las telarañas, según las arañas, son difíciles de romper.


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