México en muchas nueces

Jalisco /

Para el Lic. Alejandro López, con quien comparto el gusto por platicar de literatura, arte y muchos temas más. Y en esta ocasión, también su admiración por Alfonso Reyes.

Al estar pensando en qué escribir para esta colaboración, y dada la secuencia de acontecimientos de los que nos fuimos enterando conforme transcurrían las horas del pasado domingo, y que sucedieron en esta metrópoli tapatía como en muchos otros pueblos y localidades del estado y de otras entidades más; en principio intenté reseñar el título de esta columna haciendo referencia al libro de 1910 del periodista estadounidense John Kenneth Turner titulado “México Bárbaro”.

En dicho libro Turner reseña la situación política y social de México durante el ocaso de la dictadura de Porfirio Díaz. A través de sus viajes por la República Mexicana, en sus entrevistas e investigaciones, y haciéndose pasar por un empresario millonario, denunció en sus reportajes –después convertidos en libro–, al Estado esclavista que sometió a la mayoría de la población indígena y mestiza del país en pleno siglo XX: trabajadores del henequén “esclavizados” que debían soportar maltratos físicos, largas jornadas de trabajo sin descanso, condiciones de vivienda y alimentación precaria que generalmente los conducían a una muerte a corto plazo, y los engaños para ser contratados (“secuestrados”) y a los abusos de poder por parte del mismo gobierno para robarles sus tierras.

Algún parecido con las acciones de los carteles del narcotráfico en nuestro país de las que dan cuenta los medios, noticias y redes sociales en pleno siglo XXI ¿será mera coincidencia? Enganche laboral forzado (carne de cañón como milicias civiles de sicarios), desapariciones, violencia inaudita, extorsiones, cohecho y corrupción de las instancias oficiales a raudales, son solo una muestra de sus ilícitos; sin olvidar, obviamente la producción y venta de sustancias ilegales para consumo humano: drogas.

¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿De qué forma el Estado y sus instituciones se hicieron de la vista gorda o participaron a lo largo de años y sexenios en contubernio con estas agrupaciones organizadas para delinquir? Genaro García Luna es una muestra –simple y pura- del engranaje corruptor del narco que al combinarse con las ansias de poder y dinero desemboca en la nada.

Pero frente a esta realidad abrevamos en la luminosidad de nuestros grandes hombres de letras, científicos y pensadores que han tratado de explicarnos lo que somos y cómo nos conformamos como nación.

Y Alfonso Reyes es uno de estos grandes personajes. En su libro “México en una nuez y otras nueces” escrito en 1930, expone en su ensayo con diáfana brillantez, el camino por el que transitamos desde el reinado de los aztecas en este territorio, pasando por la conquista, la colonia, la independencia, la reforma, la revolución, hasta llegar al inicio del siglo XX. Todo esto en tan solo once páginas. ¡Magistral!

Y solo quiero dar una pequeña probada de su escritura con las siguientes frases que son ejemplificativas de lo que a veces vivimos los humanos –mexicanos en este caso- y que luego se repiten en la historia, y olvidamos los individuos:

“Los fenómenos sociales son muy complejos, y las guerras y las revoluciones -estos movimientos acelerados- puede decirse que van depurando sus motivos y sus propósitos a medida que adelantan. Los pueblos empuñan las armas por instinto, y muchas veces no descubren cuál era su verdadero anhelo, y la causa principal de sus inquietudes y malestar…” Y yo digo que en el caso de la barbarie y violencia que llevamos decenas de años viviendo, no acertamos a identificar más que ansias de dinero y poder.

“Nadie ha visto un río en formación, cuando todavía no tiene hecho el caudal ni ha optado por un cauce definitivo. Pero la historia es mucho más veloz que la geografía, y podemos apreciar mejor, en la perspectiva del recuerdo, los pasos incipientes de una nación, sus tanteos hacia la autonomía primero, y luego sus crisis y convulsiones hacia la conquista de las libertades cívicas.” Pero en este caso ¿cuáles libertades cívicas conquistadas? Si el Estado omite protegerlas y no garantiza los mínimos del derecho a la vida, la libertad y el patrimonio de sus ciudadanos.

Y con las acciones del domingo pasado por parte de las fuerzas militares de la nación y la reacción inmediata de los miembros del cartel, observamos claramente que el aparato de seguridad estatal comienza a separarse de la idea de que los abrazos como concepción bíblica logran más resultados que los balazos. Será igualmente que el coloso del norte –los Estados Unidos- ¿también ha decidido generar nuevas condiciones, imponiendo nuevas reglas, frente a las que por muchos años existieron en América Latina suministrando los estupefacientes consumidos por su población? Es pregunta solamente.


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