Un mundo apantallante

Jalisco /
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La semana pasada comentábamos sobre lo que significa que muchos de nuestros jóvenes viven “apantallados” por las redes sociales y por la tecnología de los modernos teléfonos inteligentes. A los que se suman tabletas y computadoras.

Nuestros jóvenes viven en lo “virtual”, autentica puerta a un autismo funcional. A esto se suma ya no una carrera “espacial” sino tecnológica entre las grandes empresas de la industria en el mundo, junto con sus respectivos gobiernos. En todo caso la meta de estas es subir al mayor número posible de “clientes al barco” lo que significa un suculento platillo de ingresos económicos para estas.

De igual manera el número de niños que han sido sumados a esta carrera es enorme, por lo que gobiernos de diversos países ya empiezan a mostrar preocupación por lo que está pasando: estudiantes de primaria con teléfono inteligente y presencia en las redes sociales. La propuesta de políticas públicas y la exposición amplia del problema es ya parte de las acciones de gobierno, incluido el de México.

Y tratan de meter en cintura a las grandes empresas mundiales del ramo: Meta de Facebook, Google, Apple, Microsoft, Tik Tok, entre otras. La Unión Europea ya comenzó. Y si el enfoque sobre el cual quise arrojar luz era respecto de los jóvenes, no se hicieron esperar comentarios de quienes aportaron opiniones más amplias.

Y realmente quedé sorprendido por la cantidad de puntos de vista que me hicieron lectoras y lectores complementando y apoyando lo dicho; o llevándolo más allá. Me maravillan estos ejercicios circulares en los que los lectores brindan una extensión del análisis que hace el que escribe la columna de opinión.

Les comparto algunos: 

- “…pues sí, no sabemos que más nos tocará ver con los jóvenes de hoy, en su mayoría conformistas que ya perdieron el sentido de identidad y posesión; ya que no quieren casarse, tener hijos. Es más, por increíble que parezca ni siquiera se afán por tener auto y casa propia.”

- “Miles de jóvenes de hoy, miles solo estiran la mano para recibir dádivas, no trabajan, no estudian. No hacen más que estar metidos en la delincuencia, perjudicando al prójimo. No respetan a sus padres, menos a los que los rodean. Están esperando a que les regalen lo que sea para dilapidar el tiempo sin ningún propósito.”

- “Sin duda nos espera una generación buena para internet, pero eso quien sabe si será bueno o malo.” 

- “Ni la juventud, y menos los gobiernos se han dado cuenta de lo que están sembrando en su juventud, que cosecha va a haber en las próximas generaciones: una sociedad descompuesta social y familiarmente.”

- “Me hizo recordar la tan trillada frase: los jóvenes no son el futuro, son el presente. Y si son el presente de lo que se describe en la columna.”

- “Creo que actualmente todos estamos apantallados.” [No solo los jóvenes]. 

Y por eso he titulado la colaboración de este día “un mundo apantallante”; porque entonces el problema de la falta de comunicación y aislamiento que se le criticó a la televisión [“la caja idiota”, le llegó a llamar más de uno] se ha extendido ahora a todos los ámbitos de edades y ocupaciones para perfilar un futuro bien “apantallante”. Pantallas por aquí y por allá. Es sensacional ver los miles de personas que no sueltan el teléfono móvil convertido en reloj, cámara, banco financiero, banco de datos, imágenes y videos, biblioteca de libros, walkman -así se decía antes a la música contenida en casete o disco cd-, mini pantalla de cine, redes sociales, correo electrónico y cientos de aplicaciones de todo tipo para lo más impensable. Ah… y también teléfono.

Todo esto es “apantallante” sin lugar a dudas. Un mundo que se nos convirtió en pantalla de la noche a la mañana y todo en la palma de nuestras manos. Inimaginable hace veinticinco años. ¿Qué nos espera dentro los siguientes veinticinco en lo individual y en lo social? Ojalá estemos presentes para verlo. 



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