A simple vista parecía un integrante de la banda Village People. Sin embargo, la vestimenta con motivos en piel y cadenas de Robert Ben Rhoades se identificaba plenamente con su naturaleza oculta de sádico.
Eso era Robert Rhoades: un hombre al que gustaba infligir dolor y humillación en las mujeres que se le cruzaron en su camino. Primero fueron sus compañeras de vida (tres esposas); continuó con chicas jóvenes y prostitutas, a las que obligaba a subir a su camioneta a punta de pistola.
El 1 de abril de 1990, cuando el policía Mike Miller de la Patrulla de Autopistas de Arizona encontró un camión al costado de la ruta I-10, con luces de emergencia prendidas, decidió investigar y halló a una mujer desnuda, quejándose de dolor y esposada.
Robert Rhoades se identificó como el conductor del camión, explicando que la situación con la mujer esposada era un juego sexual consensuado, cosa que ella negó.
El oficial Miller no aceptó la coartada y lo arrestó bajo sospecha de secuestro, asalto agravado y agresión sexual. Al llegar los refuerzos, los agentes confirmaron que la camioneta estaba acondicionada como una cámara de torturas, con todos los implementos del caso como correas de piel y cadenas soldadas al techo.
Además de un instrumental calculado para causar el mayor dolor posible como pinzas, alfileres y anzuelos. También consoladores enormes, prendas íntimas femeninas, toallas manchadas de sangre y fotografías de mujeres.
El detective Banhart, quien fue asignado a la investigación, sospechó que Rhoades tenía mucho que ver con varias de las mujeres desaparecidas en diferentes autopistas.
Cuando el cuerpo descompuesto de una joven fue hallado en Illinois, Banhart descubrió que se trataba de Regina Walters, quien había desaparecido junto con su novio en Houston. Asimismo, confirmó que los oficiales habían encontrado fotos de ella en la casa de Rhoades. El asesino de la parada de camiones estaba bajo custodia.
El predador serial y violador Robert Rhoades fue condenado por tres asesinatos, aunque hay indicios sólidos de que torturó, violó y mató a más de 50 mujeres entre 1975 y 1990. De hecho, cuando el criminal fue capturado, indicó que llevaba 15 años repitiendo sus rutinas.