El hombre del Metro de Londres

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En los años 70 del siglo pasado, el Metro de Londres era motivo de cotilleos entre los usuarios, quienes señalaban que había un hombre que empujaba personas a las vías del tren, condenándolas –así en caso de que fuera cierta la leyenda— a sufrir una muerte atroz.

Fue hasta mediados de los 80 cuando un folklorista llamado Michael Goss escribió acerca de un asesino en el Metro. Goss señaló que la policía londinense decidió no investigar el presunto caso, con el argumento de que una mala publicidad podía inspirar la actuación de copy-cats (imitadores).

Como indicaron los inspectores de la época, Goss indicaba que la víctima más reciente del homicida del Metro era una mujer. El tiempo pasó y la historia se perdió entre los meandros administrativos.

En 1984, un reo de nombre Kieran Kelly asesinó a William Boyd, su compañero de celda. De acuerdo con el agente Geoff Platt, Kelly era un alcohólico violento, quien al ser interrogado por la muerte de Boyd, muy ufano confesó una serie adicional de homicidios, además de un intento de asesinato al aventar a un hombre a las vías del tren en la estación Kensington, en la Línea Norte del subterráneo de Londres.

Platt decidió verificar la información e hizo un recorrido por las estaciones de la Línea Norte. Encontró varios reportes de personas que habían “brincado” a las vías del tren. En la mayoría de esos “suicidios” estuvo Kelly. La hipótesis de que un asesino serial actuaba en el Metro de Londres tomó forma conforme Platt se enteró de más casos. Al ser inquirido al respecto, Kelly señaló que algunos “suicidas” le alcanzaron a decir que se quitarían la vida por falta de dinero y por cuestiones sentimentales, entre otras cosas. Como lo expresa el ex detective Platt, Kieran Kelly, quien llegó a Londres en 1933 proveniente de Dublín, Irlanda, puede ser uno de los asesinos seriales más prolíficos de todos los tiempos de Reino Unido. Autor de varios libros basados en asesinos pluralistas, Platt ha escrito London Underground Serial Killer: The Life of Kieran Kelly, en el cual añade que Kelly era un gay que consideraba que las relaciones sexuales eran “un pecado terrible que conducía al fuego infernal y a la condenación eterna”.

De hecho, en 1953 Kelly aventó a las vías del Metro al que en esos momentos consideraba su mejor amigo, el señor Christy Smith. El pecado de Smith fue preguntar a Kelly por qué no se había casado si ya rebasaba los 30 años de edad. Kelly interpretó que las palabras de Smith aludían a su homosexualidad.

Geoff Platt señala que Kieran Kelly acosaba a sus presas antes de arrojarlas a las vías: echaba todo su peso y se ayudaba con los codos para impulsar a las víctimas. Asimismo, otros fueron heridos con filos de botellas antes de ser empujados. Kelly está vinculado al menos a 24 homicidios y varios suicidios. En 30 años, la policía mostró su extrañeza en varias ocasiones por el abundante número de personas que se arrojaba a las vías de la Línea Norte, así como de las extrañas y numerosas casualidades en las que Kelly estuvo al lado de los usuarios suicidas, siempre estaba en la escena de las muertes ocurridas en el metro de Londres.

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  • José Luis Durán King
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  • Periodista; estudió en Historia en la UNAM y desde hace más de 20 años escribe la columna de periodismo negro “Vidas Ejemplares” en MILENIO los jueves cada 15 días. Autor de los libros Gentiles caballeros del terror, Vidas ejemplares. Asesinos en serie y De la región al mundo.
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