Mujeres de bajos recursos

Ciudad de México /

En agosto de 2010, Thomas Hargrove, reportero del servicio de noticias Scripps Howard, dio a conocer un algoritmo para analizar datos delictivos, pues decía estar seguro de que en la ciudad de Gary, Indiana, actuaba desde 1980 un asesino serial.

La policía local hizo caso omiso de la insistencia del reportero, señalando que Gary estaba libre de homicidas reiterativos.

En 2014, sin embargo, las cosas dieron un giro dramático cuando la policía de Hammond, ciudad vecina de Gary, rescató de la habitación de un motel el cuerpo de la prostituta afroamericana Afrikka Hardy, de 19 años, quien había muerto por estrangulamiento.

El presunto culpable había dejado demasiadas pistas para que los uniformados dieran con su paradero, entre otras, los mensajes por WhatsApp intercambiados con Hardy.

El 20 de octubre de ese año, Darren Vann, afroamericano de 47 años, quien hasta 1993 había pertenecido al Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos, fue arrestado sin oponer resistencia. El hombre comenzó a hablar incluso antes de que alguien le preguntara algo.

Después de calificar a las mujeres como “errores”, Vann indicó que había acabado con la vida de seis en Gary durante 2013. Los investigadores le recordaron al sospechoso que en realidad serían siete las víctimas, pues debían añadir el nombre de Afrikka Hardy.

El hombre condujo a los agentes a varias edificaciones abandonadas, donde ocultó los restos de seis mujeres. Fue incapaz de explicar por qué a su última presa la abandonó en la bañera de un motel.

Señaló que su coto de caza era la zona de Gary, la cual convocaba mujeres de bajos ingresos que se reunían para ejercer la prostitución o consumir drogas.

Durante el juicio de Darren Vann por supuesto salió a colación el reportero Thomas Hargrove, cuya cifra de 15 mujeres asesinadas ahora no sonaba tan descabellada.

El criminal fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, castigo que brindó cierta tranquilidad a los familiares de las víctimas.

Marvin Clinton, por ejemplo, novio de una de ella, dijo: “La pena de muerte habría sido la salida fácil. Quiero que sufra. Prefiero que permanezca encerrado para que cuando se acueste por la noche y cierre los ojos, vea a estas mujeres”.


  • José Luis Durán King
  • operamundi@gmail.com
  • Periodista; estudió en Historia en la UNAM y desde hace más de 20 años escribe la columna de periodismo negro “Vidas Ejemplares” en MILENIO los jueves cada 15 días. Autor de los libros Gentiles caballeros del terror, Vidas ejemplares. Asesinos en serie y De la región al mundo.
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