¿Por qué la polarización política crece en las redes sociales?

  • Comunicar la política y algo más
  • José Luis Estrada

Puebla /

Actualmente la comunicación predominante es virtual, digital y se produce dentro del ecosistema postmediático, la mayoría de las personas dialoga y participa con los demás desde su teléfono móvil. Digamos que la comunicación artificial es lo que prevalece y, por tanto, lo que domina las relaciones sociales y de poder. Existe una autocomunicación de masas en Internet donde todos envían mensajes, comentan y dialogan. Pero lo que produce interacción es precisamente el desacuerdo, una narrativa en contra del pensamiento de otro, las posturas encontradas que generan likes, retuits, reposteos y vistas.

Para entender como se produce la polarización es preciso comprender la autocomunicación como un elemento fundamental que vende, comercializa y reproduce intereses en las plataformas digitales. Las emociones constituyen el mecanismo que mueve la interacción en Instagram, Twitter y TikTok, por eso para generar contenidos virales es necesario que se apele a las emociones como el miedo, odio y repulsión a un tema. Estos elementos que constituyen justamente la polarización son los que se viralizan en la red de redes, lo que enciende a los usuarios para participar y colaborar.

Todos los usuarios del ciberespacio quieren ser escuchados, interactuar y ganar la batalla mediática. Por eso recientemente ha crecido el número de usuarios en las redes sociodigitales, pero también la polarización sobre los grandes temas. Las plataformas propiedad de empresas capitalistas están programadas mediante algoritmos que funcionan para estimular la discusión y montar peleas digitales, para ganar más publicidad de marcas y productos.

Por tanto, la publicidad en el mundo de las redes sociales no sólo se trata de mostrar anuncios, sino producir simpatizantes, seguidores de ideas y proyectos que pueden ser eventualmente también clientes e incluso militantes de un partido político. Nunca antes en la historia de los partidos políticos los ciudadanos tomaron partido a favor o en contra de los institutos políticos; pero ahora ante la creciente información en las redes, con reportajes y noticias de corrupción y abusos de poder, la red se enciende con seguidores y detractores.

Empero, no sólo se trata de la construcción de ideas o noticias lo que polariza, también se construyen emociones en la red, mediante videos y otras interacciones visuales. Para Manuel Castells, autor del libro: Ruptura, la crisis de la democracia liberal, sostiene que las instituciones políticas enfrentan un terrible descrédito, porque la representatividad ciudadana, ha quedado obsoleta y es percibida por la ciudadanía como poco real, una farsa; ante la creciente polarización.

Además, como Castells señala, vivimos en un capitalismo de datos, donde la información personal de los usuarios de la red, puede ser utilizada para crear burbujas informativas y acrecentar el número de información que recibe cada usuario. Por tanto, podemos decir que estamos vulnerables al proceso de la polarización como producto de una estrategia de las plataformas digitales que buscan que haya una creciente visualización, que se compartan los videos y se incrementen los seguidores de las empresas e incluso de los youtubers.

Este capitalismo de datos, no sólo está controlando las interacciones de las y los jóvenes que consumen más de 4 horas en la red; sino también promueven emociones de odio, tristeza, miedo, aversión o vergüenza en las campañas políticas. La intensificación de sentimientos negativos hacia los opositores se construye desde TikTok, Instagram y en el debate público de los programas noticiosos en Internet que se producen y reproducen en el ecosistema digital. Prevenir la polarización política sólo puede ser posible desde la educación mediática, para advertir a las y los jóvenes de caer en la trampa y construir internautas críticos.


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