Paisajes abreviados

Bloqueo Creativo

José Luis Vivar

Por lo regular el término aridez se relaciona con la agricultura, concretamente cuando determinado lugar no tiene las condiciones para el cultivo. Es decir, cuando se carece de agua en la tierra, y no existe la suficiente humedad en el medio ambiente. No hace falta mencionar que en nuestro país, como en otras partes del mundo, los ejemplos sobran, y se trata de un panorama desolador que empeora en los tiempos de sequía.

Pero la Aridez también es intelectual. Infinidad de escritores la mencionan como el Síndrome de la Hoja en Blanco, o Bloqueo Creativo. El desaparecido poeta Hugo Argüelles decía que dejar de escribir por voluntad propia algunos días que se convierten en una o más semanas afectan el ritmo de quien escribe, y puede propiciar serias dificultades para retomar la escritura.

La mayoría de los creadores afectados manifiestan que ocurre al momento de sentarse frente a la computadora. No son capaces de esbozar las palabras para dar inicio o continuidad al proyecto que realizan. Saben lo que sigue, o cómo van a ser las cosas, pero son incapaces de plasmarlo. Simplemente sucede.

Mientras que para unos se trata de un trastorno psicológico, para otros esta aridez significa la dispersión de ideas, la ausencia de imaginación y la parálisis creativa. Igual puede afectar a quienes dan sus primeros pasos o tienen experiencia en el oficio. Y no es por falta de planeación o de estrategias.

Algunos autores han coincidido en señalar que mientras en el campo de la Medicina, un cirujano que participa en una intervención quirúrgica adquiere experiencia, y en cada caso lo hace mejor, logrando con esto perfeccionar su técnica, en la escritura no es así, porque siempre se empieza desde cero.

En un pasaje del libro “Mi Último Suspiro”, Luis Buñuel le comenta a Jean Claude Carrière la anécdota de un poeta -no menciona su nombre-, al que veía en la barra de un bar. Su semblante era de preocupación, y al preguntarle las razones, éste le dijo que no hallaba una palabra para un poema que estaba escribiendo. ¡Una palabra!

Después de varios días el cineasta volvió a encontrárselo y le preguntó si ya había encontrado la palabra. La respuesta fue la misma: seguía buscándola. Como es de suponerse, esto no se trataba de un asunto de indagación, en los diccionarios están miles de palabras disponibles, sino de un Bloqueo Creativo.

Y sin importar el nombre que tenga, se le debe hacer frente y buscar una solución. O de lo contrario acabará con los sueños de quienes desean hacer, o ya tienen una carrera literaria. ¿Cuántas jóvenes promesas debutan con un buen libro y luego desaparecen de la escena? Los años pasan, y jamás vuelven a publicar. ¿Cuántos buenos escritores, con varios libros en su cuenta, guardan repentinamente silencio, y no se vuelve a saber de ellos?

Ernest Hemingway aconsejaba que en el cotidiano acto de escribir de cada día, no debe vaciarse todo lo que se tiene en mente, sino reservarse algo, para que en la siguiente jornada se pueda iniciar como punto de arranque. Esta sugerencia ha sido llevada a la práctica por muchos escritores, entre ellos Gabriel García Márquez que siempre la seguía al pie de la letra.

Además, una férrea disciplina de escritura hace la diferencia entre quienes quieren y lo consiguen, o quienes lamentan su situación, y esperan a que el tiempo les ayude a superar difícil Bloqueo Creativo.

José Luis Vivar


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