Ningún equipo en la última década había ofrecido semejante demostración de poderío en el Camp Nou como lo hizo el Liverpool de Klopp: consiguió dominar al Barça pero no pudo vencer a Messi; fue derrotado por un jugador. La sensación de angustia es mayor, hacerlo mejor no alcanza, hay que alinear un ser superior. A esa discusión llevó el técnico alemán el enfrentamiento cuando habló de templos y futbol. Tenía razón, porque de alguna manera, guardó el espacio para la épica de una vuelta que tiene un horizonte dramático: un puerto, un pub, una puerta, Main stand, Centenary stand, una avenida, una grada de clase obrera, The Kop, una frase y una canción: “This is Anfield; you’ll never walk alone”. Y aunque la eliminatoria parezca definida por un don divino, queda un rincón que para el Liverpool, como para ningún otro equipo en el mundo, es capital: Anfield Road no es una dirección, es un destino que hace esquina con el tiempo. Todos los caminos del futbol llegan a él, incluso el de Messi, que venció a un gran cuadro pero deberá doblar ese estadio sobreviviente de mil y una noches de futbol. En cualquier caso la eliminatoria tiene programada un milagro: veremos si el futbolista puede derrotar al estadio, o el estadio puede ganar un partido de futbol. Liverpool, que algo sabe de conjuntos e inmortalidad, va a encomendarse a la única fuerza celestial que le queda: el partido de vuelta será un duelo de Anfield vs. Messi. La construcción de 1884 encabezará la resistencia, una misión trascendental para la vieja fortaleza de ladrillo, que conserva el poder de marcar goles con el aliento. Probado y comprobado en todos los sectores del juego, hemos visto a Messi ganar partidos en solitario y acompañado; con Xavi, con Iniesta, con Guardiola y sin ellos; de atrás para adelante; de arriba a abajo y por el centro; de tiro libre y también de gracia; de tacón, de magia y con la fuerza de la razón; lógicos e ilógicos; contra el tiempo y el reloj: en el infield y en el outfield, no tiene comparación: hay que disfrutarlo en Anfield, donde el futbol cobra otra dimensión. Servida está la ocasión para los dos, la Champions reservó un capítulo en la vida de su mejor estadio y su mejor jugador.
Infield, outfield, Anfield
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