Persecución

Ciudad de México /

Hacer afición es un proceso que puede tardar años, o formarse en un solo momento, no importa lo que tarde en llegar, en ambos casos dura toda la vida. Eso es lo que ha pasado con la carrera de ayer, quienes ya eran aficionados alcanzaron un nuevo nivel en su pasión por el automovilismo, y quienes se acercaron por primera vez, volverán. Desde el autódromo o a través de los medios de comunicación, millones de personas podrán recordar, transmitir y compartir con los años, que vivieron uno de los pasajes más emocionantes en la historia deportiva de nuestro país: la persecución de Sergio Pérez a Lewis Hamilton, posterior a un liderato de seis vueltas que terminó con el mexicano subiendo al podio, será eterna al igual que un puñado de instantes inolvidables a lo largo de nuestra vida.

El beisbol fascinó a muchos niños cuando Fernando Valenzuela subió a una loma para ganar aquella Serie Mundial venciendo a los Yanquis de Nueva York, sucedió lo mismo con una chilena de Hugo Sánchez en el Real Madrid, el paso a paso de Ernesto Canto y Raúl González por el Memorial Coliseum, un derechazo de Julio César Chávez, las zancadas de Ana Guevara o el levantamiento de Soraya. Por cada uno de estos momentos, hay décadas de aficionados. Ahora Pérez, se ha metido en ese túnel del tiempo del que ninguno de ellos ha logrado salir: la memoria de una afición. Tener un espacio en la cabeza de tanta gente es una de las mayores responsabilidades en la carrera de un deportista, a ese tipo de habitantes se les llama ídolos. Mantener vivo ese recuerdo es uno de los grandes milagros del deporte, si cerramos los ojos y pensamos en cada uno de ellos, nos daremos cuenta de que estos deportistas no han envejecido: se mantienen en nuestra cabeza como los conocimos.

La Fórmula 1 nos regaló un enorme tesoro como aficionados, alrededor de este evento se ha confirmado ese particular carácter de la afición mexicana que la distingue como una de las más emotivas, festivas y coloridas del mundo, sin importar el deporte. El Gran Premio de México, al que solo le hacía falta un mexicano luchando por ganarlo, es un poderoso documento de identidad: nunca se trató de traerlo a México, sino de llevar a México. 

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo

  • José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo
  • josefgq@gmail.com
  • Columnista en La Afición desde 2008. Lic. en Administración. MBA en Comunicación. Máster en Publicidad. Periodista, comunicólogo y gestor especializado en medios con más de 20 años de experiencia en puestos directivos en empresas como CNN, Canal+ y Movistar+; ha participado en proyectos de posicionamiento de estrategias de Marketing Deportivo.
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