El drenaje político

  • Columna invitada
  • Josué Becerra

Monterrey /

Entre los problemas crónicos del Área Metropolitana de Monterrey hay uno que parece no tener fin: las reparaciones inconclusas de Agua y Drenaje de Monterrey. Seguramente usted padece o conoce a alguien que enfrenta una fuga de drenaje sanitario, un socavón o montones de tierra abandonados en su colonia desde hace semanas, meses o, en el peor de los casos, años sin solución. Lo que comenzó como una molestia ciudadana se ha convertido ya en un verdadero dolor de cabeza para los alcaldes.

Cansados de ver cómo las calles de sus municipios se deterioran por fugas de agua, drenaje, zanjas abiertas o trabajos de instalación y reparación inconclusos, varios munícipes han comenzado a alzar la voz y exigir a la paraestatal indemnizaciones por los daños ocasionados. Y no se trata de afectaciones menores.

Por ejemplo, el municipio de Monterrey asegura que más del 50 por ciento de los reportes de servicios públicos que recibe corresponde a problemas relacionados con Agua y Drenaje. Esto obliga al Ayuntamiento a destinar recursos adicionales para repavimentación y bacheo, con el fin de corregir las omisiones de la dependencia estatal.

Otro caso es el de Escobedo, donde ya se integra un expediente de daños para presentar una denuncia pública y reclamar indemnizaciones por los gastos generados durante los últimos años. Además cuestionan el destino de los dos mil millones de pesos asignados en el presupuesto anterior a Agua y Drenaje precisamente para atender este tipo de problemáticas.

Todo esto parecería un reclamo legítimo si no estuviera inevitablemente atravesado por las pugnas políticas. Los daños y abandonos existen en municipios de todos los colores, pero las voces más críticas provienen, curiosamente, de aquellos gobernados por partidos distintos al del Estado.

Y aunque los alcaldes reconocen voluntad en el nuevo director de Agua y Drenaje de Monterrey, lo cierto es que los avances siguen sin percibirse, dejando en evidencia una preocupante falta de capacidad operativa de la dependencia. Recursos hay, aunque siempre se argumentará que son insuficientes.

Mientras el Presupuesto permanezca entrampado y la atención pública siga distraída con el Mundial, Monterrey continuará siendo una ciudad herida por zanjas, fugas y obras abandonadas. Una metrópoli atrapada en disputas políticas que apuestan al desgaste y a la desesperación ciudadana.

Total, ya llegará el momento en que todo vuelva a olvidarse con la próxima elección.


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