En los últimos días llegaron a mis manos dos textos que dialogan, desde ángulos distintos, con el momento político que vive el país. Uno apareció por azar, entre los estantes de una tienda departamental; el otro lo compré a través de una plataforma digital, impulsado por la lluvia de obuses lanzados por la comentocracia contraria a la 4T.
El primero es “Por qué fracasa la política”, de Ben Ansell, académico de la Universidad de Oxford. Llegué a él, lo confieso, por la recomendación de Daniel Ziblatt, coautor de “Cómo mueren las democracias”, quien describe al autor como un referente imprescindible, para entender los dilemas actuales de la democracia liberal y el surgimiento del populismo.
El segundo, “Ni venganza ni perdón,” suscrito por Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, fue convertido en campo de batalla por un curioso nado sincronizado de columnistas nacionales anti AMLO, que redujeron 324 páginas a solamente dos (252 y 253), es decir, solo el 0.006% del volumen bastó para construir una narrativa con evidente intencionalidad política, ya respondida puntualmente por su destinatario.
Ansell advierte sobre las trampas que acechan a toda democracia: igualdad, solidaridad, seguridad y prosperidad pueden volverse promesas en disputa, cuando el interés individual sabotea el proyecto colectivo. Sin acuerdos mínimos, la diferencia escala a conflicto; y del conflicto, a la polarización. Entonces la política deja de resolver y fracasa.
En el libro de Scherer, más allá de los fragmentos amplificados, las otras 320 páginas ayudan a comprender redes, afectos y trayectorias.
Resulta reveladora, por ejemplo, la amistad que describe con Marcelo Ebrard Casaubon, a quien define como un político “muy hábil e intelectualmente preparado”, a quien conoció en 1981 siendo secretario particular de Javier García Paniagua, presidente del PRI y papá de Omar García Herfuch, quien veía en aquel joven de 21 años a un “güero muy bueno, muy abusado”.
Dos libros, dos miradas. Uno ofrece teoría para entender el presente; el otro, datos para descifrar la guerra intestina que vive el grupo gobernante, desde la óptica de quien despachó en Palacio Nacional junto con López Obrador, y que ha surtido de municiones a la derecha mexicana.