La consigna del Centro de Investigación y Estudios Literarios de León, (CIEL-LEÓN) de Grupo Ochocientos es documentar, preservar, y difundir la literatura que producen los escritores de nuestra región. Al revisar sus archivos particulares —apuntes de puño y letra junto con los mecanuscritos, fondos bibliográficos y hemerográficos— nos permiten entender el ecosistema de poesía y narrativa que deriva en ciertos valores sobre los cuales gira el quehacer literario nuestro.
Entonces, la búsqueda de la identidad y la pertenencia pasan por la consolidación de lo que somos y lo que hacemos en León a través de su obra literaria.
Allí tenemos por ejemplo El poema de la vida (1941) de José Ruiz Miranda donde se prestigia la dignidad de la poesía a la manera de Materno que, nos cuenta Alfonso Reyes, “el ocio literario en el campo le atrae más que las viles agitaciones del foro”.
He aquí la célebre composición:
INVIERNO
Manto de nieve sobre la tierra,
sartas de perlas del robledal
entre las ramas, que son escarcha
vino la noche las a enjoyar...
Entre la nieve nidos vacíos,
nidos que fueron caliente hogar,
y en el paisaje… mucha tristeza...
como de un alma que va a llorar...
PRIMAVERA
Arriba: inmenso, brillante y puro
el manto regio de limpio tul.
Abajo: el césped, las gayas flores,
natura en plácida juventud;
aguas que juegan y que murmuran
y que retratan el cielo azul,
y en el paisaje que se dilata
¡muchos aromas y mucha luz!
ESTÍO
Oro en el cielo… Calor y vida;
frutos opimos en el pomar;
frondas soberbias de terciopelo;
tierra fecunda, y el germinar
de las simientes, allá, en el surco,
sobre el que flota más de un cantar,
y ecos de arrullos desde los nidos
que en el boscaje Dios fue a colgar…
OTOÑO
Ramas marchitas que se deshojan
con el azote del vendaval;
brumas que cierran el horizonte;
aves que ignoran adónde van...
Mieses maduras que son riqueza:
hoy, al granero... mañana, pan,
y por las noches unas estrellas
como cansadas de parpadear...
Al aludir a las viles agitaciones del foro no es más que llamar a cuentas a: “Los retores [que] enseñan vanas disputas, en vez de la verdadera filosofía, la ciencia, el derecho, las artes y el conocimiento de la naturaleza humana”. Asunto que no sucede con el fin poético.
Publicado en Florilegio literario (León) bajo la adscripción de “Fantasía escénica” —en el ya citado año de 1941— el poema desata el espíritu humano a lo largo de un ciclo. Da sentido al valor de aquellos tiempos, pero también a estos del siglo XXI ya que lo hace crecer en propter hoc. Es decir, tiene unidad. O sea, el poema debe entrar en el alma como una espada en la vaina.
Que así sea para este Año Nuevo 2020.
* Editor fundador de Grupo Ochocientos y actual director del Centro de Investigación y Estudios Literarios de León (CIEL-LEÓN).