Sufragios solemnes para Iturbide

Ciudad de México /

A don Agustín de Iturbide se le olvidaron, con el paso del tiempo, aquellas palabras que pronunció al consumar la Independencia: “Ya sabéis el camino de ser libres, a vosotros toca señalar el de ser felices”.

Esto equivale también a aquel pronunciamiento que muchos independentistas gritaron: “mexicanos, sed libres y gobernaos por vosotros mismos”. Que para nuestro tiempo significa cumplir el sueño del bienestar que todos buscamos a través de un cambio de régimen.

El olvido de Iturbide sobreviene pues, por llevar a cabo su sueño particular: ser Emperador, por creerse el único autor de la Independencia de la nación.

Confabuló con quien pudo al asumir el sentimiento de gratitud y dolor de muchos para ser el Libertador de México o campeón de la Libertad como más tarde le llamaron, para que cada 28 de septiembre se le consagrara como el héroe más profundo de la nueva nación.

Uno de esos días 28, pero de 1848, los señores diputado José Ramón Pacheco y senador Francisco Modesto de Olaguibel, “quienes heridos del contraste que formaba la pobreza del acto con la grandiosidad de su objeto, y penetrados de la obligación en que México está de rechazar de sí la nota de ingrato a su libertador”, discurre Manuel Moreno y Jove en la Santa Iglesia Metropolitana de México, “promovieron ambos en sus respectivas cámaras en aquel mismo día se mandara: que anualmente se celebrasen en todas las iglesias de la República, sufragios solemnes de honras por el alma del Sr. D. Agustín de Iturbide”.

Entonces el Senado llegó a un acuerdo y trasladó a la Cámara de Diputados aquel pacto, pero por las ocupaciones de los finos diputados no salió en tiempo y forma , para el 28 de septiembre de 1849, así que otro grupo de cercanos al pensamiento de Iturbide y su Imperio, suscribieron que “unos cuantos mexicanos en desahogo de la gratitud que a todos nos debe animar hacia el inmortal caudillo de Iguala tributamos el día 28 de septiembre a su memoria, y por el desencanto de su alma, un pobre sufragio de honras en la capilla de esta Santa Iglesia Catedral donde existen depositados los preciosos restos del que nos dio patria y nacionalidad”.

Lo que peleaba aquel grupo era que por ley se elevara este acto a la categoría de nacional, y le diese la generalidad, brillo y esplendor que corresponden al testimonio público de la gratitud de México hacia su libertador.

Pues bien, la insistencia de estos espontáneos, “miserable producto del esfuerzo de unos cuantos”, se vio recompensada el 23 de abril de 1850 pero con el avance del tiempo se diluyó hasta caer en el olvido. Pero los adscritos al primer Imperio todavía conmemoran esta fecha como suya, así como la del 19 de julio de 1823, día del abatimiento del abigarrado personaje, con un Te-Deumdonde la descendencia familiar recuerda la catástrofe del Sr. Iturbide.

En León, una rama de los De Arámburu, lo lloran.

* Editor fundador de Grupo Ochocientos y actual director del Centro de Investigación y Estudios Literarios de León (CIEL-LEÓN).

  • Juan Carlos Porras
  • Editor fundador de Grupo Ochocientos y actual director del Centro de Investigación y Estudios Literarios de León (CIEL-LEÓN).
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