El cantautor (el poeta) Luis Eduardo Aute nació en Filipinas, pero siempre se asumió como español porque fue el país donde pasó la mayor parte de su vida. Como todo compositor sabía que él también era, por añadidura, un poeta. No banal, no oscuro: sus letras se conocieron en el mundo desde que era muy joven. A mediados de los inolvidables sesentas, década de importantes movimientos sociales, de la era de los hippies y de una nueva manera de escribir poesía, Luis Eduardo Aute había compuesto varias letras que, poco después, serían conocidas en toda Latinoamérica.
Prolífico como pocos artistas, Aute alternó su oficio de compositor con el de cineasta, además de haber practicado el dibujo y la pintura. Su biografía es extensa, sus canciones serán un referente ibérico. Escribió el poeta Eudoro Fonseca Yerena en su red electrónica que Aute formó parte de una generación y un movimiento que ha quedado en la banda sonora de su vida. Y lo parafrasea para volverlo: “Necesitamos saber que no todo fue naufragar (...) amar era el verbo más bello, Dínoslo hoy, Luis Eduardo, nos va la vida en ello”. ¿Alguien que no haya pertenecido a la misma generación diría “no estoy de acuerdo”? No, nadie.
Las palabras de Eudoro me conducen a lo anecdótico que en mí habrá de salir a flote porque nunca me abandona mi fotográfica memoria: en 1966 debí cursar aún la educación primaria. Poca conciencia y mucha organización de los pupitres. Para entonces Luis Eduardo Aute ya tenía uno que otro verso anotado en su libreta. Más tarde, un poco más tarde, serían sus letras, sus canciones, las que, en efecto, de manera límpida, irían a posarse en nuestras bandas sonoras.
Sí, el anecdotario: en 1967 y por cuestiones del azar, la cantante Massiel representa y gana para España el Eurovisión con una melodía del Dúo Dinámico, “La, la, la”. Aute y sus promotores hallaron en Massiel a la perfecta interprete de una de sus primeras composiciones, “Rosas en el mar”. Hacia 1968 esos versos eran tarareados por millones de personas en el mundo. Nosotros mientras, corríamos en los parques o veíamos la Olimpiada de México en una Philco blanco y negro. Y Massiel en la frecuencia radiofónica y en la frecuencia de nuestras vidas donde aún permanece gracias a Luis Eduardo Aute.
Son muchos sus títulos y, pasado el tiempo, muchos sus intérpretes. En pleno movimiento popular estudiantil México 68 ya era bastante popular “Aleluya” y después su famosísima por imprescindible “Sin tu latido”.
Massiel fue la destacada voz de “Rosas en el mar” y “Aleluya”.
Luis Eduardo Aute cumplió 77 años en un hospital. El sábado 4 murió. Pensé: un verdadero poeta, un excelente compositor que está, como bien lo indica Eudoro Fonseca, en nuestra banda sonora, ahora y siempre, seguro.
@coleoptero55