Desde su creación, las fuerzas armadas de este país han tenido la capacidad de absorber y, con ello, comprender cuáles son las necesidades que México y los mexicanos requieren y demandan.
El origen de los ejércitos surge de la necesidad por crear en la sociedad orden, disciplina, verticalidad, lo que a partir de lograrlo, —aceptando y creyendo el gran esfuerzo que llevó hacerlo— pasar al verdadero sentido de orgullo y pertenencia, que sin duda vivirá eternamente en la esencia de los pueblos.
El origen militar también conlleva la carga indiscutible de la fuerza y de la inteligencia, que durante toda la historia de la humanidad ha demostrado las fortalezas o debilidades que cada país, con sus diferentes formas de gobierno, ha tenido.
Hace muchos años —en una de mis primeras entrevistas—, un general de división afirmaba que los ejércitos deben lograr el respeto y la confianza de su pueblo, ya que sin ello no sirven para su propósito fundamental.
No hay un momento en la historia nacional donde los militares no hayan estado presentes en los grandes cambios, en las grandes decisiones, en los grandes aciertos y en graves errores.
El instituto armado está compuesto por mujeres y hombres que provienen de estratos sociales muy diversos, los que en su gran mayoría vienen de realidades humildes que, por tanto, los llena de deseo por ser mejores en todos los aspectos de su vida, en una total comprensión del agradecimiento que deben tenerle a su país por la oportunidad que les brindó, y en ello nace y crece un verdadero compromiso con México y con todo lo que representa.
No es candidez todo lo anterior, por supuesto que han existido soldados que han abusado, que se han excedido en el poder y que han olvidado todo lo que juraron defender. La historia los juzgó y a muchos la ley los alcanzó y los hizo pagar.
Si de por sí las comparaciones son inútiles, comparar ejércitos solo demuestra las intenciones y la ignorancia de quien lo hace.
Las fuerzas armadas mexicanas son únicas y, por tanto, perfectibles; sin embargo, su origen, su lealtad, su pasado, presente y futuro han estado basados en el progreso y desarrollo nacional.
El Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, al mando del general Ricardo Trevilla Trejo, están conscientes de los grandes problemas nacionales, al igual que la Armada de México, comandada por el almirante Raymundo Morales Ángeles.
Además de conscientes y activas, están a las órdenes que dicte la comandanta suprema de las fuerzas armadas. Están estratégicamente coordinadas para que, en conjunto con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, se haga todo por darle a los mexicanos la seguridad y tranquilidad que tanto se requiere.
Tanto el general como el almirante tienen una alta responsabilidad con México.
La van a cumplir.
¡Sin duda!
Cabo de Guardia
A Ciro Gómez Leyva solamente se le puede desear lo mejor y, por supuesto, éxito en una etapa más de su gran carrera periodística.
Los últimos seis años han sido para Ciro difíciles, trágicos, pero sobre todo, del gran reto que implicó, desde sus espacios, enfrentar e insistir que los periodistas no tenemos enemigos ni mucho menos adversarios.
Un abrazo fraterno, querido Ciro, el que acompaño con todo el cariño, con admiración y con profundo agradecimiento por siempre permitirme un espacio en tu espacio.