En este espacio, amén de la confianza por la probidad y trayectoria del General Salvador Cienfuegos Zepeda, se analizaron objetivamente las acusaciones que la DEA le imputó en octubre pasado. Cualquier guionista, —de los que escriben series televisivas de narcos— hubiese creado mejores argumentos; eran tan poco verosímiles y a la vez, demostrativos de lo que para la DEA significa la colaboración con el gobierno mexicano, que la propia justicia americana desestimó el proceso, generando así una débil argumentación jurídica para que la Fiscalía General de la República encontrara elementos que pudieran imputársele a Cienfuegos.
Con el “no ejercicio” de la acción penal en contra Salvador Cienfuegos, algunos grupos y también algunas personas quieren relacionar forzosa y necesariamente lo militar con lo ilegal; nada más equivocado.
Justicia es precisamente lo que dijo el Presidente, es ser justo y dar a cada quien lo suyo y, con la información que se tiene, la que proporcionó la DEA en esas más de 700 páginas que tanta especulación generaron se está siendo justo, a pesar de que haya a quien no le guste ese resultado.
Los detalles que hemos conocido de este expediente, a simple vista y sin necesidad de ser un experto en inteligencia o derecho, arrojan que las acusaciones estaban totalmente infundadas, es por esto que la Fiscalía General de la Republica en un tiempo tan breve pudo resolver, amén de los elementos de juicio que presentó la defensa del General Cienfuegos.
La detención del General Cienfuegos en octubre, a menos de un mes de las elecciones en Estados Unidos, tuvo una intención política, ya que el General con su familia visitó ese país anteriormente y no se llevó a cabo la detención, a pesar de que supuestamente “contaban con pruebas” desde hace más de tres años.
Lamentablemente el daño está hecho, la reputación de una persona con una carrera intachable se encuentra en tela de juicio, pero debemos de celebrar que esta situación sirvió para que se establecieran reglas claras para agentes extranjeros que se encuentren en nuestro país, con lo que se protege la soberanía e independencia de la nación.
Llegó el momento de elevar el debate y de generar mejores análisis en torno a la participación militar en beneficio del país.
Ahora resulta que para que algunos estén conformes, entonces hay que inventarles delitos a los militares.
Cabo de Guardia
Quien inventó y engañó a su jefe (El H2), fue Daniel Silva, El H9. Éste pidió dinero, según esto, para sobornar al General Cienfuegos. Lo anterior, así como conversaciones que sostuvieron ambos delincuentes vía Blackberry entre 2015 y 2017, son las evidencias de la DEA para incriminar al General.
El H9 le dijo a su jefe que el General era un hombre de estatura baja, gordo y de tez blanca. Silva presumía también mensajes escritos con quien identificaba como El Zepeda o El Padrino, mismos que la DEA atribuyó al General; todos los mensajes estaban plagados de faltas de ortografía.
El H9 aseguraba haberse reunido con Cienfuegos en una fecha determinada, a lo que el General demostró que nunca estuvo en el estado en que se supone se dio la reunión.
El H9 dijo que Cienfuegos agradecía el boleto de avión para su hijo, mismo que no tiene.
Tiene cuatro hijas.
Cienfuegos estuvo detenido más de un mes.
Todo por lo arriba mencionado.
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