“Siempre mujeres cumpliendo oficios. Que se entretejen sin tener fin.
Ser costureras, ser cocineras. Recamareras y planchadoras. Ser enfermeras y lavanderas.
También meseras y educadoras” son algunos de los versos que integran la canción titulada “Mujer, se va la vida compañera”, compuesta por León Chávez Taixero e inmortalizada por una de las voces más emblemáticas de la conciencia social en nuestro país, Amparo Ochoa.
La traigo a colación por la reciente aprobación de la Ley del Sistema de Cuidados de la Ciudad de México.
Una ley que, hace justicia a las millones de mujeres que sostienen sus hogares, y a todo el país, mediante labores de cuidados no remunerados.
En este sentido, el reciente informe de OXFAM, “No nos llames ninis.
Mujeres jóvenes que cuidan en México”, nos revela una realidad que por mucho tiempo estuvo invisibilizada, el 95% de las mujeres de entre 15 y 29 años que no estudian ni “trabajan”, dedican entre 5.2 y 7.6 horas diarias de su tiempo a realizar labores de cuidados en sus familias que, no representan un reconocimiento social y gubernamental ni mucho menos un ingreso económico.
Este informe revela que, las jóvenes que cuidan no eligen estar fuera del mercado laboral y/o del sistema educativo, sino que las condiciones de cuidado las empujan de una manera desproporcionada fuera de estos ámbitos, en un contexto donde estas labores están distribuidas de manera injusta mientras que la infraestructura pública es poca o nula.
Mediante esta ley y las políticas públicas que emanarán de ella, la Ciudad de México se coloca en la vanguardia sobre este tópico en nuestro país.
La ley busca que el cuidado sea reconocido socialmente como un trabajo y que, deje de verse como una responsabilidad solo de las mujeres y de las familias, obligando al Estado, sociedad y el sector privado a participar.
De igual modo, el informe de Oxfam refiere que los cuidados representan el 23.9% del Producto Interno Bruto. Es decir, casi una cuarta parte de la riqueza de nuestro país está generada por el trabajo no remunerado de millones de mujeres.
La ley también impulsa la creación y expansión de servicios universales como centros de día, guarderías y comedores, poniendo especial atención en las zonas periféricas de la Ciudad de México.
Establece la creación de un padrón oficial para identificar y apoyar a quienes realizan labores de cuidados y, reconoce derechos y mecanismos de apoyo para las personas que se dedican a las labores de cuidados de manera formal o informal.
Para su implementación en la realidad, se instalará una Junta Ejecutiva de Sistema de Cuidados, que impulsará las políticas públicas necesarias para cumplir con el objetivo de la Ley.
Hace unos días, Clara Brugada, gobernadora de la Ciudad de México, en la promulgación de esta ley, señaló con precisión: “Criar, alimentar, limpiar, acompañar, sanar, son tareas esenciales para la supervivencia y el bienestar colectivo, pero históricamente han sido invisibilizadas, desvalorizadas y realizadas sin remuneración”.
Está ley nos invita a asumir que cuidar no es un deber privado ni un destino natural de las mujeres, sino una responsabilidad social compartida.
Enhorabuena por la Ciudad de México y por tan importante avance. En Coahuila, hagamos lo propio, ¿no?.