Es muy común que los clientes e inversionistas pidamos o incluso exijamos lo mejor de los dos mundos. Si compramos dólares, queremos adquirirlos baratos y, al mismo tiempo, que los activos comprados tengan una gran plusvalía. Es decir, si compro dólares a 20.51 pesos por dólar (tipo de cambio de referencia a inicios de 2025) y mis inversiones suben 16%, quisiera ver rendimientos por ambos lados. Idealmente, después de un año, si el dólar se va a 21 pesos, también habría ganado por haber comprado barato.
Por ejemplo, tomemos 2 millones 51 mil pesos, que al tipo de cambio mencionado equivalen a 100 mil dólares. Durante 2025 la inversión genera un rendimiento de 16%, por lo que al cierre del año tengo 116 mil dólares. Sin embargo, un año después el dólar vale 17.95 (como cerró 2025). Si reviso mi saldo en pesos, habiendo ganado 16% en dólares, me puedo decepcionar al ver un estado de cuenta por 2 millones 82 mil 200 pesos, es decir, una ganancia de apenas 31 mil 200 pesos.
No quiero tapar el sol con un dedo, pero si una inversión se piensa, se estructura y se mide en dólares, debe evaluarse en dólares. Si el dólar se deprecia cerca de 14%, no significa que la inversión haya sido mala ni que el rendimiento haya desaparecido. La razón es sencilla: no voy a vender mis activos estadunidenses en este momento, y menos a un tipo de cambio bajo, a menos que tenga una necesidad de liquidez.
Si la inversión es de largo plazo y está denominada en dólares, debe analizarse como si estuviera en una casa de bolsa en EU. ¿Quién que tenga cuentas en el extranjero está convirtiendo todos los días su portafolio a pesos con el tipo de cambio del día? Si no voy a vender, ese ejercicio no hace sentido.
Como siempre, en este entorno cambiario hay ganadores y perdedores. Un dólar barato beneficia a EU en términos de competitividad, algo que Trump suele ver con buenos ojos: exportar se vuelve más atractivo y el producto local es más competitivo frente al importado. En México ocurre lo contrario: con un peso tan apreciado, los exportadores sufren y los productos importados se vuelven más baratos que los locales. Desde mi punto de vista, un tipo de cambio más cercano a 20 pesos por dólar será más equilibrado.
La debilidad del dólar es temporal y el peso no está fuerte porque México esté bien. Me sigue gustando el mercado estadunidense y, en el largo plazo, hay que esperar que el dólar recupere parte de su valor. Estoy convencido de que, por muchos años, seguirá siendo la moneda de referencia por excelencia.