La temporada de reportes trimestrales en Estados Unidos vuelve a poner a prueba a los mercados. Después de que los grandes bancos presentaran resultados, el balance inicial deja una señal interesante: la actividad crediticia se mantiene sólida y, en general, el sector financiero ha mostrado resiliencia, aunque los ingresos de banca de inversión no han tenido el mismo dinamismo. La pregunta ahora es si las grandes empresas, particularmente las tecnológicas, podrán justificar las elevadas expectativas que tienen los inversionistas.
Esta semana será especialmente importante. Cerca de 70 empresas del S&P 500 publicarán sus cifras, entre ellas Netflix, Tesla, GE Aerospace, Meta, IBM y Procter & Gamble. Destacan los reportes de Netflix, Meta y Tesla, que se conocerán el miércoles 21 de octubre, porque ayudarán a medir tanto la fortaleza del negocio tecnológico como la rentabilidad de las enormes inversiones en inteligencia artificial. Más que las utilidades del trimestre, el mercado estará atento a las perspectivas que ofrezcan sus directivos hacia adelante.
En materia de tasas, el panorama también se ha complicado. La inflación estadunidense ha vuelto a generar preocupación y la Reserva Federal se reunirá 27 y 28 de octubre. Aunque el mercado todavía considera más probable que mantenga sin cambios las tasas, la posibilidad de un nuevo incremento ha ganado relevancia. La expectativa de un recorte, que hace algunos meses parecía razonable, ha quedado desplazada por el riesgo de que las tasas permanezcan elevadas durante más tiempo o incluso vuelvan a subir. Trump seguirá haciendo corajes.
En México la historia es distinta y menos alentadora. Esta semana conoceremos la inflación de la primera quincena de octubre, después de que septiembre cerrara con una tasa anual de 3.45 por ciento. También se publicarán indicadores de actividad económica y empleo, información relevante para evaluar si la economía logra sostener su recuperación. Las expectativas de crecimiento siguen siendo moderadas: el consenso de las encuestas se sitúa en 1.4 por ciento para 2026 y 1.8 por ciento para 2027.
El reto para México es complicado: crecer más sin perder de vista la inflación, en un entorno en el que las decisiones de la Fed pueden limitar el margen de maniobra de Banxico. Si los precios vuelven a presionar y las tasas estadunidenses se mantienen altas, las posibilidades de una política monetaria más relajada se reducen.
En síntesis, mientras Estados Unidos busca confirmar con resultados empresariales que sus valuaciones tienen sustento, México necesita demostrar que puede recuperar dinamismo sin comprometer la estabilidad. Dos historias muy distintas que, esta semana, tendrán nuevos datos para evaluar.