Hace cinco años el mundo estaba paralizado por la pandemia. Nadie hablaba de IA como hoy, las tasas en México estaban lejos del 11%, y no existía precisamente el “superpeso”. Si en ese momento alguien hubiera invertido y se quedaba quieto, hoy la historia sería muy distinta.
Tomemos el periodo del 31 de enero de 2021 al 31 de enero de 2026. Así se comportaron distintos activos, medidos en dólares y en pesos:
Activo Rendimiento dólares En pesos
Nvidia+526%+450
Plata+210%175%
Oro+175%+145%
Meta+140%+115%
JP Morgan +140%+115%
Bitcóin+110%+90%
Apple+96%+80%
Cetes 28 días+90% +64%
Microsoft +74% +62%
Amazon+45% +35%
La primera reacción suele ser obvia: “debí haber comprado Nvidia”. Sí, claro. Viéndolo en retrospectiva todo parece evidente, pero hace cinco años no lo era. Lo interesante no es solo quién ganó más, sino que casi todo lo que implicaba riesgo fue recompensado. Y que incluso algo tan tradicional como reinvertir Cetes cada 28 días dio un resultado respetable.
También hay un detalle que muchos pasan por alto: el tipo de cambio. El peso se fortaleció en este periodo. Eso hizo que los rendimientos en pesos de activos estadunidenses fueran menores a los que vemos en dólares. Y al mismo tiempo, que instrumentos mexicanos se vieran mejor cuando se miden en dólares. La moneda también juega.
Pero más allá de qué activo fue el campeón, hay una lección mucho más profunda. En el mercado, lo importante no es el momento exacto de entrada. Es el plazo, la permanencia, la capacidad de soportar ruido, titulares negativos, caídas temporales y seguir invertido cuando el ciclo cambia.
Muchos inversionistas pierden no por elegir malos activos, sino por no darles tiempo. Venden en la caída, dudan en la recuperación, persiguen modas tarde. Y el mercado no paga ansiedad, paga paciencia.
Cinco años parecen mucho cuando miras hacia adelante, pero hacia atrás, te das cuenta de que el tiempo pasó igual… con o sin inversión.
La permanencia paga. El plazo construye. Y muchas veces estar invertido es más poderoso que intentar acertar el momento perfecto.