Ciudades que cuidan la naturaleza

Ciudad de México /

La adaptación al cambio climático en las ciudades latinoamericanas y caribeñas depende, cada vez más, de su capacidad para proteger y restaurar sus ecosistemas y la biodiversidad que los sostiene. Invertir en adaptación y biodiversidad es una necesidad ambiental y se convierte en una decisión estratégica para el desarrollo sostenible de las ciudades.

En América Latina, más de 80 por ciento de las pérdidas económicas causadas por riesgos climáticos ocurre en zonas urbanas y entre 40 y 70 por ciento de esas pérdidas se concentran en ciudades con menos de 100 mil habitantes, en buena medida explicado por la menor capacidad de gestión relativa y más modestos niveles de inversión, situación que se acentúa en ciudades del Caribe.

En este escenario crítico, liderar ciudades con foco en protección a la biodiversidad implica generar bienestar sin comprometer los ecosistemas que lo hacen posible. Las áreas verdes urbanas, como parques, riberas, humedales, bosques urbanos y corredores verdes, funcionan como infraestructuras naturales que mitigan los efectos de eventos hidroclimatológicos e incrementan la resiliencia climática, a la vez que si se cuenta con los instrumentos de planificación adecuados, pueden impulsar la productividad urbana y favorecer oportunidades para el empleo local, el desarrollo turístico, el aumento del valor inmobiliario y mejoras en el acceso en general a bienes y servicios.

El valor económico de los servicios ecosistémicos terrestres y costeros en América Latina y el Caribe se estima en al menos 24.3 billones de dólares por año. Este capital natural constituye una ventaja comparativa para las ciudades de la región y representa un activo estratégico para su prosperidad a largo plazo. La biodiversidad y los servicios ecosistémicos son, además, fundamentales para el desarrollo de una economía verde, basada en la producción y el consumo sostenibles de bienes y servicios de origen biológico.

Sin embargo, el financiamiento global para la adaptación sigue siendo insuficiente. El Informe sobre la brecha de adaptación 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estimó que la brecha financiera mundial para la adaptación oscila entre 284 mil y 339 mil millones de dólares al año para los países en desarrollo, como los son los países de América Latina y el Caribe. Esta brecha evidencia la necesidad de aumentar, diversificar e innovar los mecanismos de financiamiento para escalar soluciones basadas en la naturaleza que fortalezcan la resiliencia urbana.

En un contexto donde los eventos climáticos se intensifican y la presión sobre los ecosistemas urbanos crece, invertir en este tipo de soluciones demuestra responsabilidad ambiental e inteligencia financiera. La infraestructura basada en la naturaleza tiene un costo aproximadamente 50 por ciento menor que las soluciones tradicionales de infraestructura gris, ofreciendo igual o mayor nivel de funcionalidad. Además, por cada dólar invertido en infraestructura natural se pueden generar hasta 30 dólares en beneficios sociales y ambientales.

CAF materializa este compromiso mediante la Red de BiodiverCiudades de América Latina y el Caribe. Creada en diciembre de 2021, la Red reúne a más de 240 gobiernos locales de 17 países de la región comprometidos con un desarrollo urbano en armonía con la naturaleza. La red es, a su vez, un espacio propicio para fortalecer nuevos liderazgos que promueven políticas, proyectos e inversiones que sitúan la biodiversidad urbana como un pilar del desarrollo sostenible y de la resiliencia climática.

Un nuevo capítulo para las BiodiverCiudades

Luego de cuatro exitosos años, la Red de BiodiverCiudades de CAF entra en una segunda etapa con un nuevo impulso para ampliar el intercambio de conocimientos, fortalecer capacidades municipales, movilizar financiamiento innovador y acelerar proyectos que integren la naturaleza en la planificación urbana. La participación de CAF en la COP30 de Belén marca un punto de inflexión para consolidar una agenda regional que reconcilie desarrollo y biodiversidad.

Durante la COP30 y la Cumbre CELAC–UE en Santa Marta, CAF anunció una inversión de al menos 40 mil millones de dólares para impulsar la acción climática, la conservación de la biodiversidad y la transición energética. Para alcanzar estos objetivos, CAF incrementará y optimizará el uso de sus propios recursos, y trabajará con aliados estratégicos, para movilizar financiamiento adicional y coordinar esfuerzos con otros actores comprometidos con esta visión, incluido el Fondo de Adaptación al Clima con un financiamiento de 12 mil millones de dólares de cooperación técnica destinados a fortalecer la red.

La biodiversidad urbana es la base de una región más resiliente, inclusiva y próspera. Será el eje central del trabajo que CAF continuará liderando, junto a gobiernos locales, socios internacionales y comunidades, en esta nueva fase de la Red de BiodiverCiudades de América Latina y el Caribe.


Mauricio Ledesma

  • Julián Suárez Migliozzi
  • Gerente de Desarrollo Territorial Sostenible de CAF- banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe
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