La pregunta surge ante la confusión que provocan las declaraciones triunfalistas de la oposición; quienes desde su punto de vista dicen ser ganadores en esta elección 2021. Si observamos en relación al objetivo central de la oposición de impedir que Morena y sus aliados lograran la mayoría calificada necesaria para cambios constitucionales, mismo que les impusieron sus patrones de la ultraderecha, diríamos que desde el punto de vista aritmético pues sí se logró y tal vez es lo que celebran, pero debemos considerar también que la política no es una ciencia exacta.
En relación a los puestos políticos en juego en esta elección, Morena y sus aliados arrasaron en las gubernaturas, unos dicen que lograron 11, otros que 12 de 15, pues de todas maneras en el peor de los casos sería 73.33 por ciento del total, lo cual es una prueba de triunfo político, considerando además que también la calidad de los puestos cuenta.
En el caso de las diputaciones federales no le fue mal a Morena y sus aliados, a pesar de que no se logró la mayoría calificada, lo cual es festinado como un triunfo de la oposición. Ya veremos, porque el poder del PRI nacional y de otros partidos para controlar a los diputados federales se diluye cuando Morena controla los gobernadores de los estados, que son los que los surten y controlan normalmente, ya que el PRI no puede ofrecerles gran cosa a menos que los poderes fácticos y su poder corruptor intervengan.
En el caso de las diputaciones locales y de las alcaldías, en específico las de Ciudad de México, es de considerar cuatro aspectos, que los llamados superdelegados no funcionaron correctamente, no solo para distribuir los recursos equitativamente, sino con honestidad; igual el problema de la inseguridad y que los candidatos seleccionados a las diputaciones y alcaldías de plano no convencieron. Además esta es una zona saturada de la guerra sucia en redes sociales.
El presidente López Obrador señaló la posibilidad de buscar acuerdos con diputados de otros partidos para impulsar reformas que requieran mayoría calificada y el PRI abre una puerta señalando que su alianza con el PAN y el PRD no deja de lado que el PRI tenga agenda propia, pragmático el señor, considerado que el PRI salió derrotado y requiere de aliento desde el poder; es el caso también del PRD. A ver qué pasa, pero el PAN seguramente no participará con el gobierno, pues su apoyo ya sabemos de dónde viene.
Julio C. Vega Olivares