La disputa por el poder político

Ciudad de México /

La disputa por la nación ahora se convierte en una disputa por el poder político, específicamente por la presidencia de la República y el Congreso federal en 2024. Esta disputa no solo se da entre los diferentes partidos políticos, sino también al interior de ellos e incluso con el poder real que participa simuladamente con sociedades y asociaciones civiles, en su representación.

La lucha se va diferenciando y ahora se dirige a un enfrentamiento entre los personajes que ocupan ya desde ahora las posiciones estratégicas que les permitirán ser los candidatos de sus partidos, es el caso de Claudia Sheinbaum de Morena y de Xóchitl Gálvez, del Frente -y Movimiento Ciudadano, pendiente sobre su candidato-.

También existen candidatos independientes a la presidencia, incluso para las diputaciones y senadurías; entre los independientes a la presidencia destacan Eduardo Verástegui, actor, ex cantante del grupo Kairo y productor cinematográfico. Orientación, ultraderecha. Dice que será presidente porque Dios lo mandó (bueno, ni Jaime Maussán se hubiera atrevido). Se suma también Hugo Eric Flores Cervantes, quien fue dirigente nacional del extinto PES y Ulises Ruiz, ex gobernador de Oaxaca.

En realidad la disputa por el poder político se da entre la candidata de Morena y la del Frente Amplio por México, que también abiertamente representa al poder real, y se ha dado ya un enfrentamiento tangencializado entre Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, ya que Marcelo insiste en que se repita la elección para la coordinación de la cuarta transformación, impugnación que está pendiente de resolverse.

Sin embargo una cosa es la coordinación de la cuarta transformación y otra la candidatura a la presidencia de la República; incluso en las encuestas realizadas después de la elección sigue ganando Claudia Sheinbaum, y Marcelo Ebrard no entiende que para el caso volvería a perder y que esta división debilita y exhibe a su partido.

Incluso el carnal Marcelo ya ha formado una asociación, asunto prohibido estatutariamente, pero su carnal Mario Delgado dice que está en todo su derecho. Claro, pero debe renunciar al partido, si no, se le va a alborotar la gallera.


  • Julio César Vega
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