La batalla por Warner: el perdedor puede ser el verdadero ganador

Ciudad de México /

Durante tres meses la industria del entretenimiento vivió una guerra que reconfigura el tablero. Y aunque Netflix perdió, puede que haya salido mejor parado que Paramount, el ganador.

Warner Bros. Discovery era la última gran joya disponible. En su catálogo conviven Los Soprano y Game of Thrones, bajo HBO Max, además de CNN, Discovery Channel y Cartoon Network. Detrás está uno de los estudios más icónicos de Hollywood, responsable de El Señor de los Anillos y Harry Potter. No es sorpresa que despertara tanto interés.

Hasta la semana pasada, el aparente ganador era Netflix: había ofrecido 72 mil millones de dólares por el negocio sin la cadena de tv, casi el triple de lo que valía Warner unos meses antes de que se pusiera en venta. La oferta estaba aceptada hasta que Paramount irrumpió con 110 mil millones, esta vez incluida la cadena. 

La batalla dice mucho de la situación actual de la industria. El tamaño importa. Sin escala es imposible competir. Netflix es el gorila del vecindario (su valor de mercado es del doble del de Disney) y el rival a vencer. Para Paramount, la adquisición era estratégica. Necesitaba volumen y catálogo para pelear en las ligas mayores. Tiene con qué: respaldándola está Larry Ellison, fundador de Oracle y uno de los hombres más ricos del planeta. 

Quedó atrás el modelo de televisión abierta y por cable. Lo de hoy es el streaming y otras formas de consumir video, como YouTube, Instagram y TikTok. El negocio, además, es más internacional que nunca. Netflix y las redes sociales están disponibles en casi todos los países, mientras que antes había barreras regulatorias que protegían a los jugadores locales. 

Paradójicamente, perder pudo haber sido lo mejor que le pasó a Netflix. Sus accionistas nunca estuvieron contentos con la posible compra. La acción cayó más de 30 por ciento desde el momento en que se reportó su interés por Warner hasta el anuncio de que desistía. Al día siguiente rebotó 14 por ciento. 

Había varias razones para la cautela. El proceso regulatorio habría sido muy complejo ante los temores antimonopolio y la presión política (Trump criticó públicamente a Netflix). En Hollywood había resistencia ante la posibilidad de que Netflix marginara aún más las salas de cine.

Más allá del escenario político estaba el tamaño del bocado. Netflix nunca ha adquirido una empresa por más de 700 millones de dólares. Integrar un gigante como Warner implicaba asumir una deuda considerable, un choque de culturas y una transformación radical de un modelo que creció de forma orgánica.

Al final, la disciplina se impuso sobre la vanidad. Netflix no se enganchó en una guerra de egos y se va sin el trofeo, pero con 2.8 mil millones de dólares por la ruptura del acuerdo, sus acciones al alza y su modelo intacto. Paramount, en cambio, se queda con Warner, pero con una deuda descomunal. En esta batalla, el perdedor puede ser el verdadero ganador.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite