Programar ya no garantiza prosperidad

Ciudad de México /

Apenas hace tres años la carrera de programador representaba un boleto hacia la prosperidad, respaldada por salarios altos y una demanda aparentemente insaciable; en otras palabras, el sueño de cualquier padre o madre para sus hijos. Nadie hubiera pensado (yo incluido) que en tan poco tiempo el panorama cambiaría de manera tan radical para esta y otras profesiones debido a los avances de la inteligencia artificial. Escoger una carrera con perspectivas claras de ser redituable en el futuro nunca ha sido más difícil. 

En ese entonces ChatGPT apenas comenzaba a hacer ruido. Pocos tenían idea de lo disruptivo que sería. De hecho sigo creyendo que la mayoría de la gente aún no dimensiona el profundo impacto que tendrá la IA en nuestras vidas. Hoy, sin embargo, sus consecuencias ya son visibles y la programación es una de las profesiones más afectadas. 

Resulta que herramientas como ChatGPT y Claude Code permiten a sus usuarios programar sin saber programar. No hace falta conocer —y mucho menos dominar— lenguajes como Python o Java. Basta con darles instrucciones en lenguaje natural para crear un programa de software de primer nivel. De repente, gracias a la IA, todos podemos ser programadores. Esto, por supuesto, erosiona el valor de mercado del título de programador tradicional. Si queremos estudiar una carrera redituable y con potencial de movilidad social, lo más probable es que programación no sea la primera elección, al menos como la conocemos. Así lo han afirmado incluso figuras como Elon Musk y Jensen Huang, CEO de Nvidia. 

Los avances de la IA no solo afectan a los programadores. La industria del software también enfrenta una creciente presión. Esto fue evidente la semana pasada, cuando varias empresas del sector sufrieron caídas significativas en la bolsa. Aunque llevaban meses con tendencia a la baja, el detonante del reciente desplome fue el lanzamiento de una nueva versión de Claude Code, capaz de automatizar no solo la programación, sino también tareas de análisis legal y financiero. Algunos analistas calificaron este evento como el más relevante desde la introducción de ChatGPT en 2022.

Ante la expectativa de que la inteligencia artificial reduzca el atractivo de muchas empresas de software, los inversionistas vendieron acciones de compañías como Salesforce y Adobe, borrando cerca de 300 mil millones de dólares de valor en una sola semana y colocando al software como el segmento con peor desempeño en el mercado estadunidense en lo que va del año. 

La realidad es que no será fácil sustituir a las empresas de software: las funciones que realizan van mucho más allá de escribir código y muchas operan sistemas de misión crítica que sus clientes no están dispuestos a delegar por completo a una IA. De hecho, varias acciones se han recuperado parcialmente. Tampoco desaparecerán los programadores. Pero el mensaje es claro: la disrupción es real, profunda y llegó para quedarse.


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