Columna de Julio Valera

Un llamado por nuestros migrantes ante gobierno

Julio Valera

Pachuca y Tepeji del Río son dos de los diez municipios más poblados de Hidalgo. Según estimaciones del Consejo Estatal de Población, a la mitad de este año ambos municipios concentran a casi 374 mil personas. Si un día despertamos con la noticia de que todos los residentes de estos dos municipios emprendieron un éxodo masivo a otro país, eso significaría que 1 de cada 10 hidalguenses adquiriría el estatus de persona migrante.

La realidad es muy parecida. Se estima que, en la actualidad, hay alrededor de 370 mil hidalguenses viviendo en los Estados Unidos. Somos, según los datos poblacionales, el quinto estado del país en cuanto a la cantidad de personas migrantes viviendo en el extranjero. México es un importante participante en los flujos migratorios internacionales, pues nos ubicamos como la segunda nación con el mayor número de población emigrante en el mundo, solo por debajo de la India.

Una de las principales repercusiones económicas de esta actividad migratoria es el fenómeno conocido como remesas, que constituyen una gran cantidad de recursos no solo para las familias de los migrantes, sino que sirven como fuente de financiamiento de proyectos que contribuyen al desarrollo de sus comunidades de origen y dan empuje al Producto Interno Bruto Nacional, ya que representan casi 3 puntos porcentuales del mismo. Aún fuera, las personas migrantes tienen el corazón en su tierra.

La crisis generada por el coronavirus nos obligó a dar un cambio vertiginoso como sociedad en muchos ámbitos de nuestra vida. Muchos sectores de la población han enfrentado momentos difíciles, y el sector migrante no es la excepción.

En los diálogos recientes que he sostenido con los Clubes y Federaciones de migrantes hidalguenses en el exterior, me han externado que se han enfrentado a muchos obstáculos, pero la mayoría coinciden en tres de ellos: 1) el cobro de comisiones por envío de remesas, que disminuye la cantidad de dinero que mandan a sus familias; 2) la eliminación de los recursos para el Programa 3x1 para Migrantes, que históricamente ha supuesto un motor de desarrollo de sus comunidades de origen; y 3) la dificultad para encontrar los apoyos que antes existían para la repatriación de los restos de aquellos paisanos que han fallecido en el exterior.

Dado que mi deber como legislador es fungir como portavoz de las exigencias ciudadanas, en las últimas semanas he dirigido parte de mi agenda legislativa dentro del Congreso del Estado para dar respuesta puntual a cada una de las peticiones que hicieron nuestras y nuestros hermanos migrantes.

En ese sentido, exhorté al Banco de México, a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y a la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros para que busquen opciones y emitan las disposiciones que permitan disminuir el cobro de comisiones por envío de remesas por parte de migrantes mexicanos desde Estados Unidos ante la contingencia del coronavirus, con el fin de que el dinero que envían nuestros paisanos rinda más a sus familias.

Además, por segundo año consecutivo reitere al Gobierno Federal la reactivación del importante Programa 3x1 para Migrantes, con la finalidad de respaldar sin restricciones las iniciativas de desarrollo comunitario y los proyectos productivos de los migrantes que regresan a nuestro país.

También requerí a la Secretaría de Hacienda reconsiderar el recorte presupuestal del 75% de las partidas que afectaron a los consulados mexicanos en el exterior, con la finalidad de que puedan seguir apoyando a los migrantes y sus familias para, entre otras cosas, repatriar los restos de quienes perdieron la lucha contra el coronavirus.

Twitter: @jmvalerapiedras

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