Farmear aura y los códigos generacionales

Ciudad de México /
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Por años, pensamos en las plataformas digitales únicamente como un lugar para ver videos y fotos o seguir a nuestros creadores favoritos. Pero con el paso del tiempo, las plataformas también se han convertido en algo más significativo: una especie de museo vivo, una biblioteca audiovisual en la que la cultura no sólo se archiva, sino que sigue encontrando nuevas formas de existir.

Quizá la mejor manera de entender esta transformación es mirar cuántas personas ya forman parte de este ecosistema. De acuerdo a datos del Inegi, en México, hubo 104.9 millones de ciberusuarios durante 2025, lo que representa el 86.1 por ciento de la población.

Las plataformas digitales han dejado de ser exclusivas para los jóvenes, convirtiéndose en un espacio intergeneracional. Según datos del Pew Research Center, YouTube es usado por el 95 por ciento de los adultos de 18 a 29 años, el 92 por ciento de quienes tienen de 30 a 49 años, el 85 por ciento del grupo de 50 a 64 años y el 64 por ciento de los mayores de 65 años.

Aunque se mantiene la brecha generacional, hoy esa distancia no aísla: funciona como un catalizador para moldear, entender y amplificar fenómenos culturales en tiempo real. Lejos de ser compartimentos limitados, los distintos grupos de edad encuentran en el video digital un espacio de traducción mutua donde la cultura de internet deja de ser un nicho incomprendido para consolidarse como parte del imaginario colectivo.

El ejemplo más reciente de esta dinámica es el fenómeno de "farmear aura". Lo que inició en el lenguaje de los videojuegos y los foros de internet como una expresión para describir la acumulación de carisma y presencia incomparable, rápidamente cobró vida propia. En la actualidad, la cultura digital no se queda detrás de una pantalla: es una cultura viva que influye en el mundo físico.

Así, jóvenes y adolescentes comenzaron a reunirse en plazas públicas y explanadas para competir en torneos presenciales de poses y actitudes, convirtiendo el slang en un performance compartido. En México, convocatorias masivas como la organizada por Proyecto Escolar generaron un impacto tan visible que atrajeron la atención de autoridades locales y la presencia de espectadores tan inesperados como la mismísima Rosalía.

Sin embargo, el ciclo cultural no culmina en la plaza pública: regresa a los espacios digitales, donde el fenómeno se amplifica y adquiere una capa de comprensión indispensable. Las plataformas no actúan como un mero testigo pasivo, sino como el puente intergeneracional donde se decodifican estos nuevos rituales.

Mientras las audiencias más jóvenes protagonizan las batallas, creadores y audiencias adultas acuden al video para analizar, reaccionar y desmenuzar las referencias, conectando el carisma performático de la Gen Z con códigos que les resultan familiares, desde las competencias de baile sonidero y tectonic hasta el memorable programa televisivo, Fiebre del 2. Es a través de esta decodificación compartida que una expresión juvenil aparentemente desconcertante cobra legitimidad y sentido para un público mucho más amplio.

Las plataformas digitales ya no son solo canales de distribución, sino espacios participativos que permiten mantener la cultura en circulación. De acuerdo con datos de Statista, alrededor de 5 mil millones de personas interactúan mensualmente en plataformas digitales, lo cual equivale a un 60 por ciento de la población mundial. Hoy, estos espacios funcionan como una memoria colectiva dinámica que se construye a partir de la cultura pop que emerge en las pantallas. Al descifrar los códigos digitales y tender puentes entre generaciones, el video asegura que lo efímero no se pierda en el vacío, sino que adquiera un significado perdurable que nos ayuda a entender qué es farmear aura y en quiénes nos estamos convirtiendo como sociedad.


  • Karla Agis
  • Líder de Cultura y Tendencias de YouTube para Canadá y Latinoamérica
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