La importancia de amar

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“Porque hay solamente falta de suerte en no ser amado; hay desgracia en no amar”, escribió Albert Camus en su ensayo Retorno a Tipasa. Me considero una sentipensante —no suelo separar la razón del corazón ni la emoción del cuerpo—, y la frase me hizo escarbar en los recuerdos de mis novelas favoritas sobre los grandes amores. 

La primera que me viene a la mente es El memorial del convento, de José Saramago, que cuenta la construcción del convento de Mafra, en Portugal. La novela transcurre en el siglo XVIII, bajo el reinado de don Juan V, quien promete a Dios construir el convento a cambio de un heredero con la reina María Ana. La novela muestra los lujos y las exigencias de la corte y, al mismo tiempo, el grandísimo esfuerzo, la miseria y las muertes de los cientos de obreros encargados de la construcción. En el corazón de la historia está el amor sin competencias entre Baltasar Siete Soles —un soldado que queda manco en la guerra— y Blimunda Siete Lunas, una mujer que tiene el poder de ver el interior de las personas, sus almas y sus voluntades. El amor de la pareja se fortalece a través del silencio y del entendimiento. Ambos representan la dualidad del universo y, al unirse, crean un equilibrio sacro.

El museo de la inocencia, del escritor turco Orhan Pamuk, narra la historia de Kemal, un hombre rico de Estambul, comprometido con Sibel, una chica acaudalada. Él entra a una tienda para comprar un bolso de regalo para su prometida y ahí se reencuentra con Füsun, una pariente lejana de 18 años que trabaja como dependienta. Ambos mantienen un romance secreto y apasionado durante mes y medio, hasta que Füsun desaparece al pensar que Kemal jamás cancelará su compromiso. A partir de ahí, inicia una búsqueda frenética de la joven. La obsesión de Kemal lo llevará a coleccionar cientos de objetos cotidianos tocados por Füsun —llega a comprar su casa familiar— y se pasa el resto de su vida transformándola en un museo.

El amor en los tiempos del cólera, novela de Gabriel García Márquez, refiere la historia de amor entre Florentino Ariza y Fermina Daza, dos jóvenes que se enamoran a través de epístolas apasionadas y son separados por sus diferencias sociales. Fermina cree que su amor juvenil fue una ilusión y se casa con Juvenal Urbino, un hombre que le aporta estabilidad y posición social. Con el paso de los años Florentino jamás olvida a Fermina mientras asciende en los negocios de una compañía fluvial. A la muerte de Urbino, Florentino reaparece frente a Fermina y le declara su amor. Ella se indigna ante la revelación en medio de su luto, pero la paciencia y la tenacidad de su eterno enamorado la convencen de vivir un amor maduro, sin importar las habladurías del pueblo.

Querido lector, le recomiendo alejarse por unas horas de la violencia que rige al mundo, de las pantallas que le traen desasosiego, y sumergirse en las páginas de una buena novela que sacuda su corazón y le hagan rememorar el amor. Marídela con una copa de buen vino. 


  • Ligia Urroz
  • Nicaragüense-mexicana de naturaleza volcánica. Transita entre la escritura, la música y el vino. Sommelier de vida. Publica su columna Desde el volcán los viernes cada 15 días en la sección M2.
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