Valores de la democracia y pasión por el fútbol

Ciudad de México /

“Y cuando el buen fútbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece”. Eduardo Galeano.


Los hechos de violencia acontecidos el sábado 5 de marzo en la tribuna del estadio en el encuentro entre Querétaro y Atlas, pueden tratar de ser explicados desde distintas ópticas: falta de elementos de seguridad, permitir el acceso a las barras de animación, la venta de alcohol en las tribunas, etc. Pero casi no se han escuchado voces que hagan referencia a la falta de valores democráticos y cultura cívica como variables explicativas de los sucesos de violencia entre porras de ambos equipos.

Si analizamos el contenido de los valores de la democracia política moderna: fraternidad, pluralismo, tolerancia y aceptación de la derrota, en esencia estos principios pueden ser trasladados al Código de Fair Play de la FIFA. En Principios y valores de la democracia, Woldenberg y Salazar (1993) definen estos valores democráticos. La fraternidad como aquella “que a pesar de sus diferencias y conflictos de intereses o de opinión, los miembros de una sociedad no deben verse como enemigos”. Referente al pluralismo expresan: “quienes piensan que un grupo social, un partido o una ideología encarna todos los valores positivos, y que sus contrarios o antagonistas de igual forma encarnan todos los valores negativos, el tema de la pluralidad solamente puede observarse como algo indeseable” y de la tolerancia manifiestan que entraña la coexistencia, el trato cívico y reconoce en los otros lo que puede ser pertinente y valioso para todos. La aceptación de la derrota se traduce como el reconocimiento de la victoria ajena, aún si esta última se ganó por un voto, o un gol, en el caso del fútbol.

El Código de Fair Play de la FIFA establece que Fair Play “significa respeto”, respeto a los adversarios y a los espectadores. Reconoce que los espectadores crean el ambiente y exige de estos que se comporten deportivamente y que reflexionen si sus acciones pueden afectar la imagen del fútbol. Rechaza el racismo, la intolerancia y la violencia: “Demuestra que el fútbol y su afición no desean ser víctimas de la violencia. El fútbol es un deporte y el deporte es símbolo de la paz”. Referente al valor democrático de la aceptación de la derrota, el Código de Fair Play establece el aceptar la derrota con dignidad, aprender a perder y felicitar de buena fe a los ganadores.

Con base en lo antes expuesto, si nos enfocamos en cultivar los valores universales de fraternidad, pluralismo, tolerancia y reconocimiento de la derrota, no únicamente entre la clase política, sino en toda la sociedad, incluida la afición al fútbol, podríamos contribuir a erradicar el germen del odio, de la intolerancia y la violencia contra los otros, aún si estos forman parte de la hinchada del acérrimo adversario.3

Luigui Villegas Alarcón

  • Luigui Villegas Alarcón
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