Al crecer muchos de los amigos que tuvimos en la adolescencia o la infancia se esfuman o simplemente perdemos contacto con ellos, pero por alguna razón hay momentos con ellos que nunca podremos olvidar y nos marcaron.
Cuenta conmigo (1986) es una película que nos hace reflexionar sobre eso y las etapas de la vida en que la amistad resulta más honesta.
La trama resulta simple, pero muy conmovedora por varios ingredientes: su música, la actuación de los cuatro protagonistas y la locación utilizada para su filmación.
La historia basada en la novela El cuerpo, de Stephen King, gira alrededor de cuatro jóvenes de 14 años que van en busca de un muchacho desaparecido con el objetivo de volverse héroes.
Durante el viaje la personalidad de cada uno queda perfectamente expuesta e incluso tenemos una mirada por sus traumas, alegrías y sueños. Las personalidades van desde el joven inteligente, el rudo y sensible, el miedoso y el excéntrico.
Rob Reiner hace un buen trabajo para mostrarnos el proceso de transición que sufren los jóvenes de la infancia a la adolescencia.
Toda la historia la cuenta mediante los recuerdos de uno de los protagonistas cuando es mayor y que tiene presentes tras enterarse de una trágica noticia de uno de sus compañeros.
La añoranza de muchos que la vean se vuelve todavía mayor con el título original de la película que toma como símbolo principal la canción de Stand by me, de Ben E. King y que hasta hoy es conocida como una de las mejores composiciones de la historia.
En unas semanas, Cuenta conmigo cumplirá 30 años de haber salido al cine y desde entonces y hasta ahora guarda para quienes la vean la sensación de nostalgia que siente una persona por sus amistades pasadas.
Encontrarla resulta sencillo no nada más en las tiendas de discos o películas, sino también en muchos canales de televisión por cable y también en internet.
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