El caso de éxito del IPT

  • Mundo Industrial
  • Luis Apperti

Tamaulipas /

Esta semana queremos compartir con ustedes un caso de éxito derivado del uso del pensamiento exponencial. Agradezco infinitamente a mi amigo, el maestro Enrique Torres, rector del Instituto Panamericano de Tampico, por compartirme esta nota extraordinaria:

“En el año 2010, el IPT se convirtió en pionero en Tamaulipas al incorporar de manera escolarizada la materia de Robótica. Esta decisión no fue un simple añadido curricular, sino un acto visionario: se buscaba que los niños encontraran aplicaciones kinestésicas a las matemáticas.

El resultado fue inmediato: campeonatos regionales y nacionales consecutivos, que culminaron en 2015 con una hazaña internacional en la NASA, donde alumnos del IPT obtuvieron el segundo lugar mundial, superando incluso a Estados Unidos. Ese logro atrajo la atención del Space Center de Houston, que desde entonces invita cada año a directivos y docentes del IPT a capacitarse en la NASA.

Gracias a esa formación, la robótica escolarizada alcanzó un nuevo nivel y abrió la puerta a otra innovación: la incorporación formal de las Astrociencias como materia. Hoy, desde preescolar hasta secundaria, los alumnos del IPT estudian Astrociencias con la misma naturalidad con la que cursan Matemáticas, Inglés, Español o Deportes.

Esta visión integral se enriquece, además, con la educación empresarial, permitiendo que los estudiantes no solo comprendan las dinámicas de ventas y finanzas, sino que también desarrollen una profunda sensibilidad social. Los frutos son claros: por cinco años consecutivos, alumnos de Robótica y Astrociencias han obtenido el Premio Nacional, usando Tinkercad y Blender para diseñar prótesis destinadas a niños de escasos recursos, dentro del proyecto HAND PARAGON.

Este año, directivos de la NASA visitaron personalmente al IPT y confirmaron cómo la institución ha escolarizado Robótica, Astrociencias y Educación Empresarial en un modelo reconocido como auténtico pensamiento exponencial. El IPT es también la primera escuela de educación básica en México en contar con un observatorio espacial escolar, integrándose a un círculo exclusivo de instituciones que miran hacia el futuro de la humanidad en el espacio. Con ello, prepara a sus alumnos para profesiones que aún están por definirse: desde la medicina espacial hasta la minería fuera del planeta”.

Concluye Enrique su nota con esta reflexión:

“Esto es, en esencia, el pensamiento exponencial: multiplicar conocimiento, valores y oportunidades para transformar el futuro”.

¡Sin duda, un ejemplo extraordinario! ¡Felicidades!


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