El nuevo origen del etileno

  • Mundo Industrial
  • Luis Apperti

Tamaulipas /

Esta semana encontramos algo muy interesante en la industria química.

Durante décadas, el etileno ha sido el corazón silencioso de la economía moderna. De esta molécula simple nacen el polietileno de las bolsas y empaques, el PVC de las tuberías, el PET de las botellas y buena parte de los textiles sintéticos. Es, literalmente, el ladrillo químico del mundo contemporáneo; pero su origen ha sido invariable: petróleo y gas.

Un avance químico en laboratorios y plantas piloto propone producir etileno no a partir de hidrocarburos, sino de gases como el CO₂ capturado o el gas de síntesis, utilizando electricidad y catalizadores avanzados. En vez de “romper” moléculas fósiles con calor extremo, este innovador concepto emplea la electrocatálisis, convirtiendo carbono gaseoso en materia prima industrial mediante corriente eléctrica.

Si la electricidad proviene de fuentes renovables, el proceso podría reducir drásticamente el costo y la huella de carbono de la industria petroquímica. El etileno dejaría de ser un derivado del subsuelo para convertirse en un producto del aire reciclado. Es un cambio de paradigma: del carbono extraído al carbono reutilizado.

No se trata de eliminar los plásticos —algo tan improbable como indeseable en aplicaciones médicas, sanitarias o estructurales—, sino de cambiar su origen. El problema ambiental no es únicamente el material, sino el flujo lineal de carbono fósil hacia la atmósfera. Si ese carbono proviene de CO₂ capturado, el ciclo comienza a cerrarse.

Para competir, el etileno electroquímico necesita electricidad barata, catalizadores durables y escala industrial. Para países como México, con infraestructura petroquímica instalada y abundante potencial solar, la pregunta es estratégica: ¿seguiremos apostando únicamente por la química fósil o exploraremos la electrificación de la industria?

La transición energética no solo se juega en autos eléctricos o paneles solares; también se decide en moléculas invisibles como el etileno. Y cuando cambia el origen del carbono, cambia la historia económica que lo acompaña.


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