Tesla, un genio vulnerable al mercado

  • Mundo Industrial
  • Luis Apperti

Tamaulipas /

Esta semana, queremos platicarles de un hombre que sin duda es ejemplo de pensamiento exponencial.

Nikola Tesla fue, sin exagerar, uno de los arquitectos invisibles del mundo moderno.

Sin él, la electricidad no habría conquistado ciudades y fábricas con la elegancia y eficiencia que hoy damos por sentadas.

Su mayor logro fue el desarrollo del sistema de corriente alterna (AC), capaz de transportar energía a largas distancias con pérdidas mínimas.

Frente al modelo de corriente directa, (DC) impulsado por Thomas Edison, la propuesta de Tesla terminó imponiéndose y permitió la electrificación masiva del planeta.

Su motor de inducción, sus patentes sobre transformadores y la famosa bobina Tesla no fueron simples curiosidades científicas, sentaron las bases de la generación y distribución eléctrica contemporánea.

Incluso anticipó conceptos como la transmisión inalámbrica de energía y principios que más tarde se vincularían a la radio, disputando crédito histórico con Marconi.

¿Entonces por qué Tesla no fue tan famoso como otros? Porque Tesla era un visionario, pero no un empresario.

Mientras Edison construía corporaciones y defendía agresivamente sus patentes, Tesla soñaba con energía gratuita y sistemas globales de comunicación.

Su proyecto más ambicioso, la Torre Wardenclyffe, pretendía transmitir electricidad sin cables a escala mundial, y el financiamiento se retiró cuando los inversionistas comprendieron que no había un modelo claro de monetización.

En un mundo industrial que premiaba la rentabilidad inmediata, sus ideas parecían demasiado adelantadas.

Tesla carecía del instinto político y mediático que convirtió a Edison en una figura pública dominante, la llamada “guerra de las corrientes” no solo fue técnica, sino mas bien, narrativa.

Edison supo contar su historia; Tesla, en cambio, quedó asociado a experimentos espectaculares, pero difíciles de comercializar.

Finalmente, muchas de sus propuestas eran conceptualmente brillantes, pero tecnológicamente prematuras.

La infraestructura y muchos de los materiales de su época, no siempre estaban a la altura de sus ambiciones.

Tesla fue un genio un adelantado a su era, brillante en el laboratorio, pero vulnerable en el mercado.

Y la historia, casi siempre, la escriben quienes dominan ambos mundos.


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