Niñas en venta

Ciudad de México /
¿Ese es el proyecto social?

Estos años han sido marcados por una tendencia mundial a la protección, respeto e igualdad de la mujer, y muchos políticos han presumido de ello, y otros, como el nuestro, no han hecho ruido en el despertar femenino y han hecho caso omiso de la enorme cantidad de muertas por la falta de respeto a la integridad física y psicológica de la mujer. Me refiero a los feminicidios, que siguen aumentando y que nadie les sigue haciendo caso.

Pero ahora viene el colmo, que nos daría vergüenza de presentar en las Naciones Unidas. Resulta que en el sureste del país venden a las niñas para esposas o para el esparcimiento del patrón; o sea, del hombre, que en muchos casos ha sido capaz, en el caso de los padres, de vender a sus hijas y de entregárselas al mejor postor; lo que no sucede en ningún país civilizado del mundo.

En todo el mundo, a México nos califican como un país de lo que actualmente llaman de izquierda, con enorme proyección social y protección a los pobres, y entrega de dádivas a todos los viejos, a los desvalidos y a aquellos que carecen de lo indispensable. Pero: ¿y los resultados de los feminicidios? Y ahora, la cruenta realidad de la esclavitud de las niñas, es algo que ningún filósofo, sociólogo o director de cine se hubiera imaginado que suceda en un país que tenía tanto prestigio y que dice defender a los pobres. Yo quiero, por el amor de Dios, que se corrija este crimen.

Lo antes descrito me da una percepción de pesadumbre ética y de reconocimiento de que los altos valores que predicamos en la superficie, con estas ventas se derrumban y no hay excusas, como quieren hacerlas sentir algunos gobernantes.

Los altos valores que predicamos en la superficiese derrumban

En síntesis, este es el acto de despojo de la dignidad humana más horrible que vive una sociedad, que bien merecería el diluvio universal, para terminar con todas nuestras desviaciones e interpretaciones equívocas de lo que es el respeto a los niños, que son nuestra inmortalidad genética, y que venderlos o rentarlos, como sucede, es lo más abyecto de los contrasentidos éticos. Estoy totalmente avergonzado de ser un ser humano, porque los niños son primero.

Descartes: Pienso, luego existo… Esto no es subdesarrollo cívico. Es inmoralidad total. _

Luis Eugenio Todd

luisetodd@yahoo.com




  • Luis Eugenio Todd
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS