¿Ratificación o rectificación?

Ciudad de México /

¿Para qué?, dijo Cuauhtémoc Cárdenas.

En relación a la ratificación o rectificación que se está proponiendo, que está inscrita ya en la Constitución y que ahora la propone con ahínco el señor Presidente, se entrevistó a Cuauhtémoc Cárdenas y este personaje, a quien todos respetamos por su valentía, su ideario permanente, sus antecedentes y su amor a México, dijo: “¿Para qué?”, y con eso dejó inscrita su opinión.

Yo he estado escuchando, a través de internet y en los medios de comunicación convencionales, opiniones de diferentes personajes, algunos de ellos de dudosa procedencia, pero la mayoría con limpios antecedentes, y he observado que muchos opinan que es obligación cívica ir, aunque ya sabemos el resultado y otros señalan que ir es avalar los errores y la forma de gobernar que está practicándose en la actualidad en nuestra bella nación.

Todos tienen argumentos, como avalar lo que está mal a través de demostrar confianza; algunos señalan que es un deber cívico, con la esperanza de que se rectifique la confianza del pueblo y la mayoría ha dicho que es un gasto inútil, opinión que fue avalada por Cuauhtémoc con una frase: “¿Y para qué?”, mostrando con eso que no existe razón, pues todos sabemos la conclusión de este evento, que nació con naturaleza democrática y se practica en otros países a solicitud popular, no por oficio, y que es bueno tener bajo supervisión con este plebiscito, virtudes o defectos del gobernante en turno.

En fin, lo que parece estar sucediendo es que estamos aumentando la polémica y la discusión, en lugar de la unión, que deberíamos practicar en beneficio de la nación y la mayoría de la gente que tiene un mínimo de estudios, sabe ya el resultado: con menos o más participantes el Presidente va a continuar y eso es lo correcto para el país, porque no se puede estar cambiando al Ejecutivo, generando más inestabilidad y más divergencias y más odios entre grupos de opinión, que lo que está pasando en la actualidad.

¿Para qué? Y yo creo que Cuauhtémoc pensó que era un gasto inútil, pero muchos otros, como lo señalé previamente, presumen que participar es apoyar y que no participar es falta de conciencia cívica y de presencia democrática en un país que tiene un gran defecto: 10% de analfabetismo y más de 30 millones de gente humilde, que no terminó la primaria y que por ende no tiene el conocimiento teórico, sino basan su opinión en la emoción popular y en esa forma cualquier pregunta se va a responder con la emoción y no con la razón.

Yo creo que Cuauhtémoc tiene razón y también los argumentos de otros que creen que “dejar pasar” es ratificar los errores del gobierno y su actitud actual, pues al final la propaganda masiva que dicen que es ilegal, está en favor de que el Presidente siga y así se sienta más poderoso y continúe lo que se señala a nivel mundial, no local: un gobierno de una sola opinión, de buena fe en algunos casos, pero sin escuchar a los disidentes y fomentar la verdadera dialéctica de la contradicción y de la libre opinión, que es la que conduce a la verdad. Bajo estas premisas y conociendo a Cuauhtémoc y su honestidad intelectual, creo más en él que en todos los demás que opinaron y que se creen expertos en política nacional.

Descartes: Pienso, luego existo… ¿Para qué? Si ya estamos observando que el mandatario ha señalado que el pueblo elegirá al nuevo INE y al Trife. Es decir, más poder personal.

Luis Eugenio Todd

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