El protegido de Beatriz Gutiérrez Muller, Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos y responsable del diseño curricular de los nuevos libros de texto gratuitos y el plan educativo de la llamada “Nueva Escuela Mexicana” (NEM), fue desalojado de sus oficinas el viernes pasado para ser destituido y reasignado a otras tareas al interior de la SEP.
Sin embargo, Arriaga rechazó dicha instrucción y se atrincheró en sus oficinas para iniciar una serie de diálogos de resistencia virtual a través de “X”; autoproclamarse como padre de los libros de texto de la NEM y acusar a Mario Delgado, secretario de la SEP, de “operar a favor de Ricardo Salinas Pliego y Claudio X. González”, acérrimos enemigos de la 4T. Porque la intención de los tres, insiste Arriaga, es “traicionar el proyecto de la NEM diluyendo el contenido ideológico de los textos y retornar a las prácticas neoliberales privatizando la educación”.
El 30 de diciembre pasado, un delirante Marx había lanzado una convocatoria para conformar Comités para la Defensa de la NEM y sus Libros de Texto Gratuitos:
pero seguro, ninguna ”alma libre, insurgente, con pensamiento y conciencia crítica” invitada a participar en dichos comités, lo escuchó.
Quizá porque les dio güeva “instruirse, primero, en filosofía, teología y pedagogía de la liberación; y luego, aprender los mecanismos que utilizan los operadores del estado para privatizar la educación, para al final construir un poder popular, una masividad (sic), bajo una formación política clara, sustentada en principios innegociables”.
O, quizá, lo más probable es que los potenciales participantes pensaron; “este güey por muy marxista que imagine ser ya se deschavetó y olvidó que, a pesar del madrinazgo celestial de Beatriz, no se manda solo.
¿O acaso están pintados o grafiteados en la pared de un baño de escuela primaria recién inaugurada, el secretario general del SNTE, Alfonso Cepeda, la subsecretaría de Educación Básica, Noemí Juárez, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, y la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum?”
Todavía hoy, domingo 15 de febrero, un Arriaga maloliente, por falta de baño, mal comido para magnificar su martirologio y abandonado por Beatriz, continuaba atrincherado en sus oficinas, cual soldado soviético defendiendo la Unión Soviética de las acometidas nazis en la batalla de Stalingrado en 1942. (Continuará).
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