Sí nuestros políticos, de cualquier signo ideológico, fueran católicos de cepa, hubieran encontrado en la visita a las siete iglesias, propia de la Semana Santa, la oportunidad de reflexionar cómo sienten y viven, cada día, su experiencia de poder.
La primera iglesia los invitaría a reflexionar sobre su capacidad, como Jesús en el Huerto de Getsemaní antes de ser arrestado, para reaccionar ante la presión interna. ¿Cómo manejo mi ansiedad e incertidumbre ante decisiones difíciles?
¿Reacciono por impulso o miedo? ¿Escucho o no, a los demás? ¿Cuáles son mis niveles de autocontrol y claridad emocional? ¿Qué lugar ocupa mi fe católica en esos momentos de tensión emocional?
En la segunda estación, Jesús es llevado ante Anás, sacerdote judío con gran poder informal, para ser interrogado sobre sus creencias y es golpeado por los guardias.
El interrogatorio es irregular y forzado para incriminar a Jesús.
En este caso, la empatía del político es obligada:
¿Sé y siento cuántos mexicanos son torturados para obligarlos a confesar, de manera cotidiana, en nuestro país? ¿Sé y siento cuántos mexicanos carecen de abogados capacitados o de recursos económicos para defenderse de manera adecuada? En particular, los marginados, los jodidos del sistema que me nutren del poder que yo gozo.
Finalmente, ¿qué podría hacer, dentro de mis posibilidades, para eliminar la imparcialidad de jueces y ministerios públicos en mi estado?
En la tercera iglesia, Jesús comparece ante Caifás, sumo sacerdote, y el Sanedrín, máxima asamblea judicial y religiosa del judaísmo.
Caifás era máxima autoridad del Sanedrín e intermediario entre el poder judío y romano. Su función consistía en mantener el orden religioso y la estabilidad política.
En el juicio, testigos falsos acorralaron a Jesús; quien al responder ser el Mesías fue acusado de blasfemia y condenado por unanimidad.
La reflexión es: ¿Cuántas veces, para asegurar la supervivencia del sistema, he fabricado juicios políticos o mediáticos para triturar al adversario sin evidencia legal o factual que lo amerite?
(Continuará).