En la cuarta estación llega Jesús ante Poncio Pilato, prefecto de la provincia romana de Judea, con autoridad para dictar sentencias de muerte y asumir el orden público, la justicia y la recaudación.
Pilato interroga a Jesús entre acusaciones de sacerdotes y gente: “…éste subvierte a la nación (…) prohíbe pagar tributo al César, y (…) dice que él mismo es el Cristo, es decir, un rey. Pilato le preguntó: ´¿Eres tú el Rey de los judíos?´
Jesús le respondió: ´Tu lo dices´. Pilato, entonces dijo: ´Yo no encuentro delito alguno en este hombre´” (Lucas 23) Y se lavó las manos pero no lo liberó. Lo mandó con Herodes por ser galileo.
Las reflexiones son: ¿He evitado o no tomar decisiones correctas pero de alto costo político?
¿He eludido o no ser solidario o empático con otros porque “la cobija no alcanza para tantas personas” excepto para mí mismo?
En la quinta iglesia Jesús es presentado ante Herodes, rey de Judea y ante Roma.
Éste se burla de él y hace un espectáculo político: “Entonces Herodes y sus soldados lo humillaron y se burlaron de él, y lo vistieron con una ropa muy lujosa…” (Lucas 23). Y regresó de vuelta con Pilato.
Las reflexiones son: ¿He destruido o no la reputación pública de mis contrincantes a través de calumnias e infundios diseminados mediáticamente y en redes sociales?
¿Cuál es mi nivel de frivolidad en búsqueda de ser popular y rentable electoralmente?
En la sexta estación Pilato condena a Jesús, contra su voluntad, a morir en la cruz. Deja influenciarse por los sacerdotes y la muchedumbre.
Las reflexiones son: ¿Qué ocurre cuándo dudo y no tomo las decisiones en el momento exigido? ¿Cuál es mi grado de valentía para tomar decisiones impopulares pero apegadas a la ley?
La última iglesia relata el camino de Jesús al calvario y su crucifixión para dejar a nuestros políticos estas reflexiones:
¿Cuál es el nivel de mi compromiso (y sacrificio) con el bien común?
¿Estoy dispuesto a construirlo, a pesar de todo y contra todo? ¿Dejaré mi estado o ciudad mejor de cómo la recibí?
¿Qué tipo de legado pretendo dejar a mi descendencia, a mis gobernados y a la a tierra que me vio nacer?
Sí alguno de nuestros políticos visitó las siete iglesias y recorrió cada una de las estaciones, habrá realizado un recorrido religioso y político del cómo vive cada uno de ellos la experiencia del poder y su impacto en su comunidad. Sin duda.
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