¡No a los vendepatrias de ocasión! (1)

Laguna /

Circula en redes sociales un “post” viral con las siguientes características: en su parte superior, aparecen cuatro rostros -con mirada de prócer jolivudense. 

Solo dos de ellos pueden distinguirse: Hidalgo y Morelos. 

Los otros dos podrían ser Mel Gibson (en Corazón Valiente) y Daniel Day-Lewis (en El Último de los Mohicanos).

Detrás de ellos, aparece la bandera norteamericana y debajo, dos listones tricolores que ilustran nuestro lábaro patrio.

El contenido del “post” dice: “En caso de una invasión de Estados Unidos, muchos mexicanos les daremos hospedaje (sic). Los invitamos a comer y hasta les damos el itacate (sic). 

No porque queramos que vengan, sino porque vendrían a hacer lo que el gobierno mexicano no ha querido hacer. 

No a gobernar, sino a poner orden donde hubo abandono. No a imponer ideas, sino a evidenciar el fracaso.

No es amor al extranjero. Es el hartazgo del cinismo. No es traición a la patria. 

Es la consecuencia de un país cansado de promesas, mañaneras y de una clase política que se blindó del pueblo mientras decía representarlo”.

Preciso. No estoy disfrazado de Juan Escutia por tres razones: no tengo 20 años. 

Tampoco pertenezco al Heroico Colegio Militar. Y después del difícil tránsito por el puente Guadalupe-Reyes no hay bandera de ninguna nación en la cual me pueda envolver.

Rechazo, también, de manera frontal el patrioterismo nacionalista de la presidenta Claudia Sheinbaum cuando espeta ante una posible intervención estadounidense: 

“Más si osare un extraño enemigo/ profanar con su planta tu suelo/ piensa ¡oh patria querida!, que el cielo/ un soldado (y una soldada) en cada hijo te dio”.

Pero, sí hubiera algún mexicano “masiosare” con cuchillo cebollero al cinto, mirada nacionalista indignada, machete o martillo en mano, cacerola ajustada como casco y la camiseta del América -por aquello de pensarse invencibles-, bien puede repensar su bélica actitud; sobre todo, después de la extracción de Maduro y su esposa del Palacio de Miraflores en 40 minutos y la eliminación de los 32 guardaespaldas cubanos que los protegían. (Continuará).


canekvin@prodigy.net.mx

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