La reforma que viene

  • Diario de campo
  • Luis Miguel Rionda

León /

La reforma electoral que hoy cocina la 4T parece confirmar nuestros peores temores. A pesar de 65 foros consulta organizados por la Comisión Presidencial para la Reforma Política, en los que participaron 5 mil 294 ponentes, más 346 propuestas recabadas mediante la plataforma electrónica de esa comisión (https://t.ly/Lxm0q), a las que se suman las propuestas recibidas en los 17 foros organizados por la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, y las 204 propuestas planteadas por el INE (https://t.ly/bWv2s), todo apunta a que tendrán el destino previsible: la basura. Al parecer la comisión mantendrá los objetivos originales del régimen autócrata que hoy gobierna: desaparición de las posiciones plurinominales en el Congreso de la Unión, desaparición de los organismos electorales locales, desaparición de los tribunales electorales locales, disminución del financiamiento público a los partidos, socavamiento de la autonomía de los organismos electorales, elección de consejeros electorales por la vía electoral, etcétera.

Pablo Gómez, arcaico presidente de la comisión presidencial, fue explícito: él no cree en la autonomía de los órganos electorales, “eso es para las universidades”, dijo. Su visión estalinista le hace concebir al nuevo orden político como un bloque ideológico homogéneo, donde la representación se limite a los cobijados por la hegemonía del partido de Estado. La competitividad y la alternancia se nulificarían mediante medidas legislativas, y de ser necesario, represivas. Nada fuera del Estado, todo dentro del Estado. Un mundo feliz, de dictadura del proletariado (mejor dicho, de sus paladines), donde la justicia social se traduzca en el reparto de la pobreza.

La reforma electoral que se cocina desde los poderes públicos confiscados puede significar el último clavo del ataúd de la joven democracia mexicana. El camino de la esperanza compartida se verá interrumpido, y se abrirá un nuevo capítulo del inveterado autoritarismo que hemos padecido durante cinco siglos. Regresaremos al régimen del partido hegemónico que ahoga a la sociedad a la que parasita.

En el panorama actual sólo se vislumbra una rendija de esperanza: la nueva geopolítica internacional. La emergencia de un nuevo poder imperial, abusivo y beligerante, con el liderazgo de un personaje extravagante y pragmático como Trump, puede provocar reacciones de cautela, incluso miedo, en la nueva élite del poder en México.

El arresto del criminal Maduro, con las amenazas trumpianas de intervención militar para combatir a los cárteles mexicanos, están induciendo reacciones interesantes en los narcopolíticos mexicanos, que ahora se sienten vulnerables y temerosos ante el nuevo buleador del barrio. Quiero pensar que la intolerancia gringa ante los gobiernos pseudo de izquierda en el continente, tendrá un efecto inhibidor de las tendencias autocráticas en esos países. Parece que se confirma el dicho de que un clavo saca a otro clavo.

Por lo pronto, a los que creemos en la democracia como el mejor orden para la convivencia y armonía sociales, no nos queda más que continuar organizándonos en nuevas opciones políticas ciudadanas, como la que impulsamos desde SomosMX.


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